El ejército de Israel confirmó la neutralización de Majid Khademi, presidente de la organización de inteligencia de la Guardia Revolucionaria. La operación fue ejecutada por la Fuerza Aérea bajo la guía de la Dirección de Inteligencia de las FDI. Khadami era un comandante del estado terrorista de Irán, clave en la elaboración de informes para la cúpula del régimen.

Según el comunicado oficial, Khadami utilizaba la información estratégica para planificar y ejecutar operaciones terroristas internacionales. Se le atribuye la promoción de ataques contra el Estado de Israel, la comunidad judía mundial y diversos objetivos estadounidenses. Además, el alto mando era el responsable de la vigilancia y represión contra ciudadanos iraníes durante las protestas internas.
"Su eliminación supone un golpe considerable para los sistemas de mando y control de la Guardia Revolucionaria".
Las FDI también informaron la muerte de Mohammad Reza Ashrafi Kahi, responsable comercial del Cuartel General del Petróleo de Irán. Ashrafi administraba operaciones valuadas en miles de millones de dólares anuales para financiar las capacidades militares del cuerpo de élite. Según Israel, este mando permitía al régimen eludir las sanciones internacionales mediante la venta ilegal de crudo.
Esta baja se suma a la de Jamshid Eshaqi, excomandante del mismo cuartel petrolero, eliminado apenas 24 horas antes por las fuerzas israelíes. Con estas acciones, Tel Aviv busca desarticular la estructura financiera que permite el rearme de la Guardia Revolucionaria. Las operaciones en Teherán han neutralizado a decenas de mandos vinculados al aparato energético y militar iraní.

La inteligencia israelí sostiene que el Cuartel General del Petróleo es una pieza central para la continuidad de las actividades hostiles del régimen. La campaña sostenida de ataques busca debilitar la infraestructura de mando y las capacidades operativas de Irán a nivel global. Las autoridades israelíes advirtieron que continuarán operando contra los líderes del régimen terrorista donde sea necesario.
"Ashrafi Kahi era pieza central en el financiamiento de las capacidades militares de la Guardia Revolucionaria".
Finalmente, los ataques han dejado fuera de servicio puntos neurálgicos del control estratégico iraní en plena escalada regional. El régimen de los ayatolás ha visto comprometida su cadena de suministro y espionaje tras las bajas de sus principales coordinadores en Teherán. La Fuerza Aérea de Israel mantiene la vigilancia sobre nuevos objetivos estratégicos dentro del territorio iraní.
El impacto económico y operativo de estas eliminaciones dificulta la capacidad de respuesta inmediata de la Guardia Revolucionaria. La pérdida de Khadami y los jefes del sector petrolero afecta la recolección de inteligencia y el flujo de fondos para sus aliados regionales. La Dirección de Inteligencia de las FDI calificó estas misiones como fundamentales para reducir la amenaza terrorista en la zona.