El Gobierno de Benjamin Netanyahu ha notificado oficialmente a Washington y a Madrid la expulsión inmediata de cualquier representante español del centro militar de Kiryat Gat. Esta base es el núcleo operativo desde donde la comunidad internacional supervisa el frágil alto el fuego en la Franja de Gaza. Con esta decisión, Israel retira a España su condición de observador y actor en el terreno, una posición que mantenía junto a otras potencias europeas hasta que la tensión ideológica con la Moncloa se volvió insostenible.

El ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Sa’ar, ha sido el encargado de comunicar el veto con una dureza inusual. Según Sa’ar, el presidente Pedro Sánchez ha demostrado un "sesgo antiisraelí tan flagrante" que su presencia en el centro de Kiryat Gat no solo es inútil, sino contraproducente para la implementación del plan de paz diseñado por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Israel considera que las constantes críticas de Sánchez a las operaciones de seguridad y su reciente acercamiento diplomático al régimen de Irán (en medio del conflicto abierto con los ayatolás) lo inhabilitan como un mediador fiable en el conflicto de Oriente Próximo.
“El Gobierno de Sánchez ha perdido toda capacidad de servir como un actor útil en el plan de paz del presidente Trump. Su sesgo es flagrante y lo descalifica para operar en el marco de este acuerdo”, manifestó Sa’ar.
La expulsión se produce en un momento de máxima tensión regional, tras el acuerdo de alto el fuego temporal de dos semanas entre Estados Unidos e Irán negociado por el equipo de Trump. Mientras Israel colabora estrechamente con la administración estadounidense para consolidar la paz en Gaza y el Líbano, la Moncloa ha sido señalada por Jerusalén como un obstáculo mediático. El Gobierno de Netanyahu acusa a Sánchez de "incitar al odio contra Israel" en foros internacionales, especialmente tras las críticas del líder socialista a la actuación policial en los Lugares Santos, una postura que el ministro israelí calificó de hipócrita al no condenar con la misma firmeza los ataques con misiles iraníes.
“Sánchez nunca pierde la oportunidad de incitar al odio contra Israel. No dijo nada cuando misiles iraníes cayeron cerca del Santo Sepulcro, pero hoy intenta entorpecer la paz”, recalcó Gideon Sa’ar en sus redes sociales.
Mientras países como Hungría o el Líbano avanzan en conversaciones directas bajo el paraguas de Trump, el Gobierno de Sánchez queda aislado en una posición de irrelevancia operativa. El centro militar de Kiryat Gat seguirá operando bajo la supervisión de países que Israel considera "amigos de la paz", dejando a España fuera de la vigilancia de las fronteras y de la ayuda humanitaria militarizada.