La disciplina y el mérito han vuelto a triunfar en el atletismo de élite. Este domingo, en las calles de Lisboa, Jacob Kiplimo no dejó lugar a dudas ni a controversias técnicas: con una marca de 57:20, el corredor ugandés se ha consagrado nuevamente como el hombre más rápido de la historia en la distancia de medio maratón. Este registro rebaja en diez segundos el anterior tope mundial que poseía el etíope Yomif Kejelcha, consolidando a Kiplimo en la cima de una disciplina donde la precisión y el esfuerzo individual son los únicos caminos hacia la gloria.
El atleta de 25 años, que ya había ostentado este récord en 2021, demostró una madurez táctica absoluta. En un circuito homologado y bajo estrictas condiciones de supervisión internacional, Kiplimo se separó de sus rivales en el tramo final de la prueba tras un inicio constante junto a los kenianos Nicholas Kipkorir y Gilbert Kiprotich. Su aceleración final, completando los últimos cinco kilómetros en 13:13, fue el sello definitivo de una actuación impecable que deja atrás los fantasmas de pasadas descalificaciones burocráticas.
Tras la anulación de su marca en Barcelona el año pasado —debido a irregularidades técnicas ajenas a su desempeño físico—, Kiplimo ha optado por responder en la pista, demostrando que su talento es independiente de cualquier ayuda externa. Su capacidad para mantener un ritmo promedio de 2:43 por kilómetro bajo el sol de Lisboa es una prueba irrefutable de que, cuando se compite con honor y dedicación, la excelencia humana no tiene techo.
Jacob Kiplimo batiendo el récord mundial de medio maratón en Lisboa. (Media Sport).
El palmarés del ugandés, que incluye tres medallas de oro consecutivas en Mundiales de cross, sitúa a Kiplimo en el panteón de las leyendas del fondo mundial, junto a nombres como Kenenisa Bekele o Paul Tergat.
En la categoría femenina, la etíope Tsigie Gebreselama también dejó su huella al revalidar su triunfo con un tiempo de 1:04:48, demostrando la hegemonía de los corredores africanos en estas distancias. Sin embargo, la jornada fue, indiscutiblemente, el escenario de la consagración definitiva de Kiplimo. Lisboa ha sido testigo de cómo se reescriben los libros de récords, dejando claro que el ugandés sigue siendo el líder de las 13.1 millas.