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Japón en alerta máxima por el azote combinado de la tormenta tropical Mekkhala y un ciclón

El séptimo tifón del año avanza hacia Tokio con ráfagas de hasta 108 km/h, provocando inundaciones, desprendimientos de tierra y la cancelación masiva de transportes

Japón en alerta máxima por el azote combinado de la tormenta tropical Mekkhala y un ciclón
Agencia Meteorológica de Japón.

Un frente meteorológico compuesto por la tormenta tropical Mekkhala y un ciclón extratropical ha puesto en estado de emergencia a amplias regiones del este y oeste de Japón este sábado. El temporal, que avanza con un notable potencial destructivo, ha obligado a las autoridades locales a mantener bajo orden de evacuación masiva a 191.403 personas para mitigar pérdidas humanas. De acuerdo con los balances provisionales emitidos por la Agencia de Gestión de Incendios y Desastres, las ráfagas de viento y las precipitaciones torrenciales ya han causado al menos siete heridos y la desaparición de un ciudadano debido a un corrimiento de tierra en la periferia montañosa del país.

La Agencia Meteorológica de Japón (JMA) detalló en su reporte que Mekkhala, clasificado bajo la nomenclatura nipona como el séptimo tifón de la temporada estival de 2026, se localizaba a media mañana al sur del cabo Muroto, unos 750 kilómetros al suroeste de Tokio. El sistema se desplaza con rapidez hacia el noreste a una velocidad de 50 km/h, arrastrando vientos sostenidos de 72 km/h y ráfagas máximas que alcanzan los 108 km/h. Los modelos de previsión científica indican que el vórtice de la tormenta se posicionará a pocos kilómetros de Katsuura y a unos 100 kilómetros de la capital japonesa, punto geográfico donde completará su transición a ciclón extratropical.

A pesar de que las alarmas disminuyeron parcialmente en el litoral oriental debido al debilitamiento de la tormenta tropical Higos, sus remanentes remolcados e interactuantes con Mekkhala continúan inyectando una densa capa de humedad sobre el archipiélago. Los meteorólogos estatales han lanzado advertencias ante el riesgo inminente de inundaciones repentinas en cuencas bajas, proyectando acumulaciones de agua de hasta 200 milímetros en la región de Kanto-Koshin, que abarca la zona metropolitana de Tokio, y de hasta 250 milímetros en la costera región de Tokai de cara a las primeras horas del domingo.

Yuichi Yamazaki/AFP

La violencia del temporal ha causado estragos severos en la infraestructura habitacional y civil del país asiático, registrándose hasta el momento un total de 289 viviendas dañadas, concentradas mayoritariamente en las prefecturas de Nara y Kagoshima. La situación más crítica se localiza en la prefectura de Yamaguchi, en el extremo occidental de la isla principal, donde un violento deslizamiento de lodo y rocas sepultó por completo una residencia familiar; equipos de rescate y bomberos locales remueven los escombros a contrarreloj para intentar localizar a un residente que permanece desaparecido desde el impacto del derrumbe.

La crisis meteorológica ha provocado además una parálisis en las principales arterias de transporte público y comercial de Japón. En el sector aeronáutico, las aerolíneas comerciales se vieron obligadas a cancelar más de 200 vuelos internos e internacionales, afectando de manera directa las conexiones logísticas del aeropuerto de Naha, en el archipiélago de Okinawa, donde las pistas sufrieron anegaciones menores. En paralelo, los operadores ferroviarios anunciaron restricciones preventivas, retrasos y la suspensión total de varios tramos del tren de alta velocidad Shinkansen (tren bala) en las transitadas líneas que conectan a las regiones de Kanto, Tohoku y Shinetsu.

Las autoridades de protección civil recordaron que la formación de estos potentes sistemas cíclicos es recurrente en el territorio japonés durante las temporadas de verano y otoño, impulsada por el calentamiento de las aguas del océano Pacífico. Los organismos de emergencia instaron a la ciudadanía a no bajar la guardia pese a la reducción de los perímetros de evacuación extrema y exhortaron a la población civil de las zonas rurales a permanecer en refugios elevados ante la alta probabilidad de que se susciten nuevos desprendimientos de tierra en laderas inestables.


(Con información de DW y Cadena 3 Argentina)

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