Con un peso aproximado de 5 toneladas y dividida en tres módulos operativos (propulsión, exploración y retorno), la nave MMX despegará impulsada por el cohete japonés de nueva generación H-3. Tras un recorrido de entre 500 y 600 millones de kilómetros, la sonda alcanzará la órbita de Marte hacia agosto de 2027 para iniciar una fase de tres años de estudios científicos y mapeo topográfico sobre Fobos y Deimos.
El objetivo central de los científicos es determinar si las lunas marcianas son asteroides capturados por la gravedad del planeta o restos de materia proyectados tras el impacto de un gran cuerpo celeste contra Marte. Asimismo, la prospección evaluará el potencial de Fobos como plataforma logística para la exploración humana.
"A pesar de su importancia potencial, las lunas de Marte nunca se han investigado a fondo; son las montañas vírgenes más importantes del sistema solar", destacó Yasuhiro Kawakatsu, director del proyecto MMX.
Tecnología de vanguardia e intervención del rover Idefix
La misión integra 13 instrumentos científicos avanzados. Previo al descenso del módulo principal, en 2029 se desplegará el rover franco-alemán Idefix, un vehículo diseñado para desplazarse en condiciones de gravedad extrema y realizar análisis previos sobre el terreno.
Posteriormente, la nave japonesa ejecutará dos aterrizajes de precisión. Para la recolección del suelo, utilizará un mecanismo de gas a presión desarrollado por la NASA y un sistema de perforación japonés capaz de extraer muestras subsuperficiales a dos centímetros de profundidad. La meta es recopilar al menos 10 gramos de material, en el cual se estima que un 0,1 % corresponda a polvo expulsado desde la propia superficie de Marte.
Retorno seguro a la Tierra previsto para 2031
Tras completar la recolección de muestras y el sobrevuelo de reconocimiento en Deimos, el módulo de regreso emprenderá el viaje de vuelta al planeta Tierra. Se prevé que la cápsula equipada con protección térmica aterrice en el desierto de Australia en 2031, para ser trasladada a laboratorios en Japón donde se analizará la composición química y los posibles indicios de microbios o material orgánico primigenio.
(Con información de New York Post)