Los gobiernos de Japón y Corea del Sur ejecutaron el pasado jueves una intervención conjunta en los mercados divisas para frenar la drástica depreciación del yen y del won. La acción coordinada, que contó con el respaldo operativo de las autoridades monetarias de Estados Unidos, generó una inmediata recuperación en las cotizaciones asiáticas, marcando un hito en la defensa de la estabilidad financiera en la región e interrumpiendo una racha de severa debilidad frente al dólar.
Durante la sesión de negociación en Nueva York, el Banco de Japón habría vendido hasta 58.970 millones de dólares de sus reservas internacionales para impulsar al yen, que venía rozando niveles mínimos no vistos en cuatro décadas. De forma simultánea, las autoridades del Banco de Corea vendieron divisas estadounidenses para fortalecer el won, logrando que la moneda surcoreana se revalorizara un 2% en una sola jornada, alcanzando su nivel más alto en nueve meses.
Fuentes del mercado y reportes de la prensa financiera señalaron además que la Reserva Federal de Nueva York realizó verificaciones de tipos de cambio con grandes entidades bancarias, un procedimiento previo habitual cuando la autoridad monetaria estadounidense participa en este tipo de operaciones.

El diplomático responsable de la política cambiaria japonesa, Atsushi Mimura, confirmó que las gestiones van más allá de un gesto meramente diplomático y reflejan una alineación estratégica directa con Washington. Analistas financieros destacan que las intervenciones conjuntas de las potencias asiáticas con el aval estadounidense han demostrado ser un instrumento altamente eficaz para revertir dinámicas especulativas contra las monedas locales, restaurando la confianza en los mercados de capitales.
La colaboración entre ambas naciones asiáticas responde a una profunda interconexión de sus economías y a la necesidad compartida de contener presiones inflacionarias derivadas de la debilidad monetaria. Desde el sector bancario surcoreano, analistas de KB Kookmin Bank señalaron que la estrecha correlación entre el won y el yen permitió que esta acción conjunta multiplicara el impacto disuasorio sobre los fondos especulativos, algo que no se registraba con tal nivel de articulación desde hace años.
Pese al éxito inicial del rescate cambiario, los analistas de Nomura advierten de que la sostenibilidad a largo plazo de las divisas dependerá de los próximos pasos en las políticas monetarias de los bancos centrales. En ese sentido, el Banco de Japón mantuvo la tasa de interés en el 1%, aunque advirtió por primera vez sobre presiones inflacionarias que podrían forzar nuevos incrementos en el costo del dinero a partir de septiembre.
(Con información de Reuter)