El Pentágono solicitará una partida extraordinaria de 200.000 millones de dólares para sostener el conflicto contra Irán, que cumple este jueves veinte días de ofensiva. Según el secretario Pete Hegseth, el monto es necesario para garantizar el éxito de las misiones actuales y futuras. Esta cifra representa un incremento del 25 % respecto al presupuesto récord de 900.000 millones de dólares ya asignado para el presente año fiscal.
El objetivo central de esta inversión es reponer y superar los niveles habituales de las reservas de munición y material bélico estadounidense consumido en combate. Hegseth criticó la gestión anterior de Joe Biden por supuestamente "agotar" los arsenales al enviar ayuda militar a Ucrania. La administración actual sostiene que estas municiones deben emplearse exclusivamente para defender los intereses directos de Estados Unidos en el Medio Oriente.

Hegseth informó que las fuerzas estadounidenses han logrado destruir por completo la flota de submarinos iraní e inutilizado sus principales puertos militares. No obstante, el secretario evitó fijar una fecha para el cese de las hostilidades, dejando la decisión final en manos del presidente Donald Trump. Las estimaciones indican que EE. UU. gastó más de 11.300 millones de dólares tan solo en los primeros seis días de la guerra.
El alto costo operativo se debe al uso de armamento sofisticado, como las bombas de precisión AGM-154, cuyo valor unitario supera los 836.000 dólares. Ante el elevado gasto, el Pentágono planea transicionar hacia el uso de municiones menos costosas para las fases de bombardeo prolongado. La solicitud formal al Congreso busca blindar financieramente el esfuerzo bélico contra el régimen de Teherán en los próximos meses.

La administración enfatizó que este mensaje presupuestario busca demostrar determinación frente a sus adversarios y asegurar que el material bélico no se agote. La petición de fondos llega en un momento de alta tensión interna por el impacto económico del conflicto y el alza del crudo. El Congreso deberá debatir esta ampliación presupuestaria que marcaría un hito en el gasto militar histórico de la nación.
La reestructuración del Departamento de Defensa, ahora enfocado en acciones directas contra Irán, prioriza la soberanía armamentística sobre la cooperación internacional previa. Expertos sugieren que esta inyección de capital fortalecerá la posición de Trump para negociar los términos de una eventual capitulación iraní. El despliegue de recursos continúa siendo masivo mientras se espera la aprobación de los nuevos fondos.