El mercado español ha suavizado el desplome superior al 3 % registrado durante la apertura de este lunes, estabilizándose con un descenso del 1,60 % hasta los 16.801,1 puntos. Esta reacción se produce en un entorno de alta volatilidad donde los inversores observan con cautela la escalada de los precios del crudo y del gas, provocada por el conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán, que amenaza el tránsito marítimo en el Estrecho de Ormuz.
La fuerte subida inicial del Brent, que llegó a dispararse casi un 29 % durante la madrugada, ha comenzado a moderarse tras conocerse rumores sobre una posible liberación conjunta de reservas de petróleo de emergencia. Aun así, el barril de referencia en Europa se sitúa en los 103,57 dólares, mientras que el gas natural registra un avance del 15,38 % en una sesión donde los indicadores macroeconómicos habituales han quedado en un segundo plano.
Este contexto de inestabilidad ha contagiado a las principales plazas internacionales. En Asia, mercados como Seúl y Tokio cerraron con desplomes superiores al 5 %, mientras que en Europa, índices como París y Fráncfort también registran descensos significativos. La atención global se desplaza ahora hacia la reunión de los ministros de Finanzas del G7, quienes debatirán hoy las consecuencias económicas del conflicto y las posibles medidas para estabilizar el suministro energético.
Dentro del selectivo español, el sector industrial y financiero lidera las pérdidas, con caídas destacadas en ArcelorMittal, Merlin Properties y Santander. Por el contrario, Repsol ha logrado mantenerse en positivo, beneficiada directamente por el repunte de los precios del petróleo. Los futuros de Wall Street también anticipan una jornada de correcciones, reflejando el nerviosismo que domina el ánimo de los inversores ante el potencial impacto global de esta crisis.