La administración de Donald Trump respondió con contundencia a las restricciones de España, afirmando que no necesitan ayuda de Madrid para combatir al régimen iraní. Un funcionario estadounidense subrayó que las Fuerzas Armadas cumplen con éxito sus metas estratégicas de forma independiente. Esta declaración surge ante el bloqueo de las capacidades logísticas en territorio español.

El Gobierno español ordenó el cierre de su espacio aéreo para cualquier vuelo militar vinculado a la guerra, sumándose a la prohibición en las bases de Rota y Morón. Según fuentes de Defensa, esta medida busca obstaculizar el despliegue de Estados Unidos en una intervención que el Ejecutivo califica de "ilegal". No obstante, las autoridades aclararon que los vuelos comerciales no se verán afectados.
La ministra Margarita Robles ratificó que la negativa fue comunicada "clarísimamente" a Washington desde el inicio de las hostilidades. Robles insistió en que España no autorizará el uso de sus instalaciones para una guerra con la que discrepa profundamente. Esta decisión unilateral rompe con la cooperación histórica de los convenios bilaterales de defensa, tensando la relación al máximo.

Donald Trump reaccionó con dureza ante lo que considera una traición de un aliado, calificando a España como un socio "terrible" contra el terrorismo. El mandatario estadounidense ha amenazado incluso con imponer un embargo comercial total al país europeo. La retórica de la Casa Blanca sugiere que la falta de apoyo español no frenará la determinación de Washington.
El conflicto escala mientras la Operación Furia Épica avanza en Oriente Medio sin depender de las bases en la península ibérica. Para la administración Trump, la actitud del gabinete de Sánchez refuerza su política de actuar de manera soberana contra el terrorismo. Mientras Madrid se desmarca, Estados Unidos reafirma su capacidad para liderar la seguridad internacional.
La tensión pone en duda el futuro de los acuerdos de uso conjunto de las bases militares en suelo español. El presidente estadounidense dejó claro que la falta de cooperación tendrá consecuencias en el marco de las relaciones bilaterales y la confianza mutua. Por su parte, el Gobierno español mantiene su bloqueo argumentando razones morales ante su aliado.