La Casa Rosada ha decidido dar un paso definitivo en su agenda de desregulación y transparencia institucional. La semana próxima, el Poder Ejecutivo enviará al Congreso de la Nación el proyecto de Reforma Electoral, una pieza clave que propone la eliminación definitiva de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Para la administración libertaria, estas elecciones son un mecanismo costoso, ineficiente y una intromisión del Estado en la vida interna de los partidos políticos, que deberían dirimir sus candidaturas sin utilizar los impuestos de los contribuyentes.

El proyecto no se limita a la supresión de las primarias; también introduce cambios profundos en el financiamiento partidario. La propuesta apunta a eliminar los subsidios públicos para campañas y reemplazarlos por un sistema de aportes privados voluntarios. Bajo esta lógica de libertad, serían los afiliados, ciudadanos y personas jurídicas quienes sostengan a sus representantes, terminando con el esquema de partidos "sello de goma" que subsisten únicamente gracias al reparto estatal de fondos. Además, se contempla el rediseño de la Boleta Única de Papel (BUP) para simplificar el acto electoral y reducir el fraude.
“La intención es liberar el aporte privado y que los partidos políticos se sostengan con donaciones y cuotas de sus propios afiliados, eliminando la carga sobre el bolsillo del ciudadano”, confiaron fuentes oficiales.
Como era de esperar, la iniciativa enfrenta el rechazo de la oposición más dura y de sectores del radicalismo y el PRO, que se aferran a las PASO como una herramienta de supervivencia para resolver sus disputas territoriales. Sin el financiamiento público y la obligatoriedad de las primarias, muchas estructuras de la política tradicional temen perder el control ante la mayor capilaridad y el empuje de La Libertad Avanza. No obstante, el oficialismo argumenta que, al ser un año no electoral, es el momento propicio para debatir reglas de juego justas que no beneficien arbitrariamente a los aparatos partidarios.

Sin embargo, el tratamiento legislativo podría sufrir una breve demora debido a que una comitiva de 35 políticos locales, incluyendo a 18 diputados y 4 senadores de diversas fuerzas, viajará la próxima semana a los Estados Unidos. Los legisladores participarán en actividades académicas en Harvard y el MIT, donde asistirán a conferencias sobre inteligencia artificial y escucharán al premio Nobel de Economía, Daron Acemoglu, experto en cómo las instituciones sólidas determinan la prosperidad de las naciones frente a los modelos extractivos.
Mientras la comitiva legislativa busca en Boston las claves de la prosperidad institucional, en Buenos Aires la Casa Rosada se prepara para dar la batalla contra los privilegios de la casta política. Con la eliminación de las PASO y la apertura al financiamiento privado, el gobierno de Milei apuesta por un sistema donde la política deje de ser un negocio a costa del Estado y pase a ser una actividad sostenida por la convicción de los ciudadanos.