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La crisis energética en Cuba y la opción cero: un fracaso del régimen y la urgencia de cambios reales

Las medidas de emergencia anunciadas por el régimen, que evocan la temida “opción cero” de los años noventa, no solo evidencian la incapacidad del gobierno para gestionar la economía, sino que también agravan el sufrimiento de la población

La crisis energética en Cuba y la opción cero: un fracaso del régimen y la urgencia de cambios reales
REUTERS/Norlys Perez
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La crisis energética que atraviesa la dictadura de Cuba es mucho más que un problema técnico: es una manifestación palpable de décadas de malas decisiones, ausencia de reformas estructurales y un modelo económico que ha demostrado ser incapaz de sostener a la población en tiempos de dificultad extrema. Las medidas anunciadas recientemente por el régimen de Miguel Díaz-Canel, que evocan la temida “opción cero” del pasado, no hacen más que confirmar este hecho.

La gente espera en la cola para entrar a una sucursal bancaria en La Habana, Cuba, el 26 de enero. REUTERS/Norlys Pérez

La “opción cero” fue un plan de emergencia ideado durante los años noventa, cuando la caída de la Unión Soviética dejó a Cuba prácticamente sin subsidios ni combustible. Ese escenario de cero petróleo significó racionamientos extremos, interrupciones del servicio eléctrico, escasez generalizada de bienes y hasta paralización de actividades básicas, obligando a los cubanos a reinventar su vida cotidiana. Hoy, más de treinta años después, el régimen parece dispuesto a revivir un enfoque que ya en su momento fue sinónimo de desesperación y sufrimiento. Esto ocurre en medio de una crisis energética que lleva meses afectando a la isla debido a la falta de combustible, la obsolescencia de las centrales eléctricas y la caída de envíos desde aliados tradicionales.  

Alberto Villar prepara la cena en casa durante un apagón en La Habana, Cuba, el 28 de enero. REUTERS/Norlys Pérez

Lo que queda claro es que estas medidas de emergencia no son un plan de recuperación, sino solo un intento de sobrevivencia. El racionamiento de energía, las restricciones extremas y la posible suspensión de actividades esenciales no aportan ningún camino real hacia la estabilidad, sino que agravan la precariedad de millones de cubanos que ya lidian con cortes de luz, baja producción de alimentos y falta de acceso a servicios básicos.

Pedro Romero, a mechanic, fixes a car on the street in Havana, Cuba, January 30. REUTERS/Norlys Pere

Mientras el régimen habla de medidas para enfrentar la crisis, la realidad para los ciudadanos es radicalmente diferente. La población enfrenta apagones constantes, falta de transporte y una economía cada vez más deprimida, en parte porque el gobierno insiste en mantener una estructura de control centralizado que ahoga cualquier intento de libre iniciativa. Este enfoque no solo fracasa en la práctica económica, sino que también criminaliza la disidencia política y reprime las voces críticas que podrían ofrecer soluciones más creativas y realistas.

Además, bajo la administración del presidente Donald Trump, Estados Unidos ha intensificado la presión sobre los países que suministran petróleo a la isla, lo que ha contribuido a cortar aún más la entrada de combustible necesario para sostener el sistema energético. Esta presión ha acelerado el colapso energético, demostrando que el régimen no puede depender eternamente de paliativos externos para sostener su economía.  

Una mujer cuenta dinero para comprar bienes a un vendedor ambulante en La Habana, Cuba, el 26 de enero. REUTERS/Norlys Pérez

El discurso oficial del régimen intenta culpar a factores externos, pero la crisis es en gran medida el resultado directo de décadas de mala gestión y políticas fracasadas. Aferrarse a modelos del pasado como la “opción cero” es un síntoma de que el liderazgo cubano no está dispuesto a implementar reformas profundas que abran la economía, permitan la inversión privada y garanticen derechos básicos a su población.

Una mujer camina por el patio de un edificio en La Habana, Cuba, el 30 de enero. REUTERS/Norlys Pérez

La verdadera solución pasa por cambiar el rumbo político y económico de la isla, no por regresar una y otra vez a medidas que ya se sabe que generan sufrimiento. El pueblo cubano merece algo más que parches temporales y anuncios vacíos; merece libertad económica, transparencia y oportunidades reales para prosperar. Solo con un cambio estructural, que incluya respeto por los derechos humanos y la apertura de espacios democráticos, Cuba podrá superar una crisis que hoy la deja atrapada entre la escasez y el descontento social.

Yulier Suárez

Yulier Suárez

Editor de UHN Plus. Periodista cubano radicado en Groningen, Países Bajos. Especializado en la política de América Latina y Estados Unidos.

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