El avance de la depresión aislada en niveles altos (DANA) bautizada como Adam ha situado en máxima alerta a la fachada mediterránea española, movilizando a las autoridades autonómicas y a los servicios de emergencia ante un episodio de lluvias torrenciales de intensidad extraordinaria.
En la provincia de Almería, la AEMET decretó la alerta roja por acumulados superiores a los 60 litros por metro cuadrado en tan solo una hora. Ante la severidad del cuadro en la capital almeriense y la comarca de Poniente, la Junta de Andalucía elevó el Plan de Emergencias a situación operativa 1 y envió notificaciones masivas a teléfonos móviles para conminar a los ciudadanos a refugiarse y evitar desplazamientos.
Asimismo, en la Comunitat Valenciana se emitieron alertas rojas para la costa norte de Alicante y el sur de Valencia, estimándose precipitaciones continuadas de hasta 200 litros en 12 horas.
"Pedimos a la ciudadanía prudencia y responsabilidad ante las fuertes lluvias. Seguir las indicaciones de los servicios de emergencias y mantenerse informados a través de los canales oficiales", dijo Juanfran Pérez Llorca, presidente de la Generalitat Valenciana.
Paralización preventiva en Cataluña y restricción de servicios
En Cataluña, la Generalitat activó avisos ES-Alert para la población de comarcas de Girona y Barcelona (incluyendo el Barcelonès, Baix Llobregat, Vallès y Garraf) ante episodios de intensidad torrencial previstos para la tarde y noche de este sábado. Como respuesta las autoridades coordinaron con Renfe y Adif la suspensión del servicio ferroviario en la R2 Sur y trenes regionales hacia el sur a partir de las 22:00 horas.
"Pido máxima precaución ante la alerta por lluvias activada en diversas comarcas. Prevean con tiempo los desplazamientos necesarios y eviten absolutamente los que no sean conceptualmente indispensables", dijo Salvador Illa, presidente de la Generalitat de Cataluña.
Los ayuntamientos de Valencia y Alicante anunciaron el cierre preventivo de túneles, parques y veladores nocturnos, reforzando la dotación de bomberos e instalando albergues provisionales de atención social. A la par, las confederaciones hidrográficas mantienen bajo estrecho monitoreo los cauces de los ríos Ebro y Segre ante posibles avenidas e inundaciones relámpago que puedan poner en riesgo a la población asentada en zonas ribereñas.
(Con información de EFE y La Vanguardia)