El régimen dictatorial de Pekín realiza entrenamiento clandestino en el desierto de Taklamakan, diseñado para ensayar la destrucción de activos navales estratégicos de los Estados Unidos. Imágenes captadas por los satélites de la firma de seguridad Vantor confirman la edificación de una réplica tridimensional exacta, de 155 metros de longitud, de un destructor estadounidense perteneciente a la clase Arleigh Burke.
🇺🇸🇨🇳‼️| Imágenes satelitales reveladas por FOX, mostraron que China está construyendo una réplica a escala completa de un destructor de la Marina de Estados Unidos en un desierto remoto. El buque de guerra refleja características clave del buque estadounidense. Los expertos dicen… pic.twitter.com/bfERlQlJgG
— UHN Plus (@UHN_Plus) July 18, 2026
La maqueta construida por el aparato militar de Xi Jinping calca los componentes críticos de los navíos norteamericanos, incluyendo la disposición geométrica de la cubierta, las plataformas de aterrizaje para helicópteros, el puente de mando y las estaciones de artillería pesada. El proyecto fue identificado inicialmente por Joseph Wu, cofundador de la Iniciativa de Estudios de Defensa de Taiwán, quien advirtió sobre la sofisticación del polígono de tiro.
En el año 2021, la inteligencia militar internacional ya había documentado el ensamblaje de maquetas avanzadas correspondientes a portaaviones de los Estados Unidos y buques de escolta en los mismos cuadrantes desérticos de Xinjiang. La persistencia en la simulación de estas operaciones de ataque demuestra que el partido destina masivos recursos financieros a perfeccionar tácticas de agresión directa contra las fuerzas navales que resguardan las rutas comerciales del Pacífico.

La ofensiva de entrenamiento del EPL tiene como trasfondo directo la obsesión del régimen por consumar la anexión forzosa de la isla de Taiwán, un objetivo que la dictadura china ha definido como innegociable dentro de sus planes de expansión territorial.
Mientras Washington y sus aliados regionales fortalecen sus capacidades de disuasión tecnológica y militar en los mares de Asia, las bases de pruebas de Xinjiang evidencian que el régimen comunista avanza decididamente en la planificación de una campaña militar destinada a quebrar la hegemonía estadounidense en la región.
(Con información de The New York Times)