La Fiscalía de Estados Unidos se dispone a presentar cargos penales contra el exdictador venezolano Nicolás Maduro por su presunta participación en una red que habría vendido pasaportes diplomáticos venezolanos a narcotraficantes y facilitado operaciones ilícitas bajo cobertura diplomática vinculadas con los cárteles mexicanos de Sinaloa y Los Zetas. Esta acusación forma parte de una investigación más amplia sobre el uso del Estado venezolano como plataforma de actividades criminales internacionales.
Según documentos que se esperan presentar ante una corte federal en Estados Unidos, cuando Maduro era ministro de Relaciones Exteriores y posteriormente como presidente, habría utilizado su posición para entregar documentos oficiales a personas vinculadas al narcotráfico, permitiendo que se movieran con protección diplomática y eludiendo controles de seguridad. La acusación sostiene que estos pasaportes eran usados para facilitar vuelos privados y transportar dinero o cargas relacionadas con el comercio ilegal de drogas desde México y otras regiones hacia Venezuela.

Además de la venta de pasaportes, los fiscales estadounidenses señalan que Maduro y su entorno pudieron haber utilizado cobertura diplomática para que aeronaves involucradas en lavado de dinero o transporte de droga operaran con menor supervisión, aprovechando la inmunidad que ofrecen esos documentos. Esta estrategia habría facilitado intercambios con organizaciones criminales de gran escala, lo que ha elevado la acusación a un nivel que va más allá de delitos aislados.
🇻🇪🇲🇽🇺🇸‼️ | La Fiscalía de EE. UU. acusó formalmente al narcodictador comunista Nicolás Maduro de vender pasaportes diplomáticos a narcotraficantes de los cárteles de Sinaloa y Los Zetas, según revela ABC de España y el diario mexicano Refoma. pic.twitter.com/D2NDwR3MxG
— UHN Plus (@UHN_Plus) February 18, 2026
La acusación también se enmarca dentro de una investigación que involucra a otros actores dentro del círculo de poder del chavismo, incluyendo familiares y oficiales de alto rango, y los relaciona con estructuras criminales transnacionales que se han beneficiado de la corrupción y el abuso del aparato estatal para facilitar tráfico de drogas, lavado de dinero y otros delitos graves.
Este paso de la justicia estadounidense se da en un contexto en el que el régimen chavista ya ha sido objeto de fuertes acciones de la administración del presidente Donald J. Trump, que ha incrementado presión en áreas como el narcotráfico, la corrupción y la influencia de organizaciones criminales. La presentación de cargos formales contra un líder autoritario como Maduro subraya la determinación de Estados Unidos de enfrentar a los gobiernos que utilizan el poder estatal para proteger y facilitar operaciones criminales, especialmente cuando esas actividades afectan directamente la seguridad y la sociedad estadounidenses.