El PNUD estimó que la guerra en el estado terrorista de Irán podría costar a las economías árabes hasta un 6% del PIB conjunto. Esta cifra representa una pérdida masiva que supera todo el crecimiento logrado por la región el año pasado. El informe alerta sobre las graves implicaciones sociales del conflicto.
El desempleo en la zona aumentará hasta 4 puntos porcentuales, lo que equivale a la pérdida de 3,6 millones de empleos. Esta cifra es superior a todos los puestos de trabajo creados en la región durante el último año. La inestabilidad de Teherán desmantela el mercado laboral de sus vecinos.

Este retroceso económico podría empujar a 4 millones de personas a la pobreza extrema en todo el mundo árabe. La zona del Levante será la más afectada por la escalada militar regional. Según la ONU, esta área absorberá el 75% del aumento total de la pobreza.
Las mayores pérdidas macroeconómicas se concentran en el Golfo y el Levante por su exposición comercial directa. La volatilidad energética provoca caídas drásticas en la producción e inversión. Estas subregiones enfrentan un riesgo sistémico por la afectación de las rutas marítimas.
El Índice de Desarrollo Humano disminuirá en toda la región, lo que supone un retroceso de un año en el progreso. Abdalá al Dardari señaló que esta crisis obliga a los países a reevaluar sus políticas fiscales de forma fundamental. La diversificación de las economías es ahora una necesidad estratégica.
La oficina regional hizo un llamamiento para reforzar la cooperación y evitar que el crecimiento se detenga por completo. El informe destaca que la dependencia de hidrocarburos hace a estas naciones más vulnerables a los choques externos. La estabilidad dependerá de decisiones políticas estructurales.