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La herencia de Sánchez: Un 8M marcado por el récord de violaciones y la inseguridad ciudadana

Mientras el Gobierno de Pedro Sánchez celebra el Día de la Mujer, los balances oficiales de criminalidad de 2025 exponen su fracaso: las violaciones se han disparado un 288% bajo su mandato, dejando al descubierto la ineficacia de sus políticas de seguridad

Por UHN Plus
La herencia de Sánchez: Un 8M marcado por el récord de violaciones y la inseguridad ciudadana
Pedro Sánchez en un evento sobre el Día Internacional de las Mujeres en el Museo del Prado, 4 de marzo de 2026. (Pablo Monge/El País).

Este 8 de marzo, el autodenominado "Gobierno feminista" se echa a la calle bajo una losa de cifras que desmienten su propia propaganda. Mientras los ministros de Pedro Sánchez celebran hitos ideológicos, la realidad del Ministerio del Interior es una bofetada a su gestión: las violaciones en España han pasado de 1.382 en 2017 a la aterradora cifra de 5.363 en 2025. Un aumento del 288% que convierte el discurso triunfalista del Ejecutivo en una burla macabra hacia miles de mujeres cuyas vidas han sido marcadas por la violencia durante la etapa del actual presidente.

La inseguridad ciudadana ya no es una opinión, sino un hecho estadístico que ni siquiera el ministro Fernando Grande-Marlaska puede seguir ocultando. Además del repunte histórico en agresiones sexuales, el sistema de protección a las víctimas, presumido como un avance social por Sánchez, falla por los cuatro costados. Los escándalos sobre los errores en las pulseras antimaltrato —que la ministro Ana Redondo intentó calificar de "bulo"— han resultado ser ciertos, dejando a cientos de mujeres en situación de absoluta desprotección ante sus agresores bajo la mirada impasible del Ejecutivo.

Resulta innegable que la política de fronteras de Sánchez y la regularización masiva de inmigrantes están teniendo consecuencias directas en la seguridad. Con casi un 40% de los delitos contra la libertad sexual cometidos por extranjeros, los sindicatos policiales como Jupol advierten de un riesgo real: la falta de controles y el fraude en la identificación de los recién llegados están convirtiendo a España en un "coladero" para delincuentes. El Gobierno, sin embargo, prefiere ignorar estas alertas y seguir centrando su energía en agendas divisivas y contraprogramaciones de manifestaciones que poco ayudan a la seguridad real de las españolas.

La división del feminismo oficialista este 8M es el reflejo de un proyecto político agotado. Mientras las calles son cada vez más inseguras y el sistema de seguimiento VioGén se ve desbordado con más de 100.000 casos activos, los miembros del gabinete de Sánchez se pelean por ver quién ostenta el título de "más antifascista". En lugar de exigir responsabilidades por la falta de medios en la Policía y la Guardia Civil, prefieren lanzar ataques contra figuras públicas y esconder bajo el tapete el incremento exponencial de la criminalidad grave que caracteriza el mandato del presidente.

La gestión de Sánchez ha convertido a España en un lugar donde el discurso de "las calles más seguras" choca frontalmente con la realidad de los balances de criminalidad de 2025. Más de dos millones y medio de delitos registrados demuestran que el problema es estructural. Este domingo, mientras el equipo de Sánchez marche para celebrar sus "conquistas", las cifras de las víctimas serán las únicas que hablen con la verdad. 

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