Fuerzas navales de Rumania ejecutaron explosiones controladas en el canal Bala para desviarle caudal al Danubio Viejo. La maniobra militar busca elevar el nivel de agua necesario para abastecer a la central atómica de Cernavodă. La intervención se realiza bajo el estado de emergencia declarado por el Gobierno rumano.
El despliegue en el brazo fluvial incluye la creación de un umbral sumergido con barcazas cargadas de rocas. El primer ministro rumano, Ilie Bolojan, decretó la alerta nacional tras registrarse caídas en la producción eléctrica de la región. El nivel crítico del caudal obligó previamente a desconectar un reactor en dicha infraestructura.
De forma paralela, el primer ministro húngaro, Peter Magyar, anunció el apagado de la planta atómica de Paks por la falta de agua. La instalación, responsable de aportar un tercio de la electricidad nacional, sufrió su primer parón operativo en 44 años. Los servicios meteorológicos prevén temperaturas de hasta 42 °C en los próximos días.

La crisis hídrica impacta también en el sistema energético de Serbia, reduciendo la capacidad de sus principales centrales hidroeléctricas. Las plantas operan a márgenes mínimos del 20 % y 30 % debido al estiaje del cauce, afectando el suministro regional. El Gobierno serbio mantiene monitoreos permanentes sobre sus reservas.
El transporte de carga y el tráfico comercial permanecen paralizados en el tramo búlgaro del río por los bajos niveles de profundidad. Decenas de embarcaciones quedaron varadas en zonas donde el nivel cayó casi un metro por debajo del límite navegable. En contraste, la central de Kozloduy mantiene protocolos de contingencia activos.
La prolongada falta de precipitaciones y el intenso calor redujeron el flujo del Danubio a lo largo de diez naciones europeas. El fenómeno climático mantiene secuelas en los sectores agrícola y turístico, además de exponer restos históricos en el lecho. La contingencia exige esfuerzos de coordinación entre los gobiernos afectados.

Las autoridades del bloque mantienen seguimiento sobre la evolución meteorológica para evaluar el reinicio de las actividades operativas. La estabilidad del suministro eléctrico continúa sujeta a la recuperación del caudal en los puntos estratégicos de bombeo. El impacto del estiaje mantiene en alerta a la industria energética.
(Con información de Infobae)