La NASA identificó dos exoplanetas gigantes gaseosos con una densidad tan extremadamente baja que han sido descritos por los científicos como comparables al algodón de azúcar. Los cuerpos celestes, bautizados como TOI-791 b y c, orbitan alrededor de una estrella similar a nuestro Sol situada a una distancia de 1.113 años luz de la Tierra, abriendo un debate sobre los mecanismos que rigen la evolución de los sistemas planetarios.
El descubrimiento fue posible gracias al Satélite de Sondeo de Exoplanetas en Tránsito (TESS) de la NASA, que recopiló una base de datos de 1.122 días a lo largo de siete años de monitoreo continuo. El estudio formal, liderado por el Departamento de Física de la Universidad de Oxford en colaboración con la Université Côte d’Azur y la Universidad de Birmingham, fue publicado en la revista especializada Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, confirmando que estos mundos "superesponjosos" rompen con todos los esquemas de masa y volumen observados hasta la fecha.
Los datos analizados por los astrofísicos revelan dimensiones asombrosas que desconciertan a los especialistas. TOI-791 b posee un tamaño casi idéntico al de Júpiter, pero su masa equivale a apenas el 3,0% de la del gigante de nuestro sistema solar. Por su parte, TOI-791 c es ligeramente más grande que Júpiter, pero reúne tan solo el 5,9% de su masa. Esta inusual combinación de un volumen colosal con un peso mínimo sitúa a ambos cuerpos como los planetas más livianos y menos densos de los que se tenga registro en la historia de la observación espacial.

"La principal razón por la que estos planetas son interesantes de estudiar es que no esperábamos verlos en absoluto", afirmó Jon Jenkins, jefe científico del Centro de Operaciones de Procesamiento Científico del Centro de Investigación Ames de la NASA en Silicon Valley, California.
Jenkins enfatizó que estos objetos representan un verdadero rompecabezas para la ciencia, ya que su existencia obliga a replantear las hipótesis tradicionales sobre cómo se acumulan los gases y los núcleos sólidos durante la gestación de los superplanetas. Además de su extraña consistencia, el sistema destaca por tener órbitas inusualmente largas para los exoplanetas detectados por tránsito: TOI-791 b tarda 139 días en rodear su estrella y TOI-791 c requiere 232 días.
Para calcular sus masas exactas y descartar errores ópticos, los investigadores aprovecharon el acoplamiento orbital del sistema. Al estar cerca, ambos mundos ejercen un tirón gravitatorio mutuo que altera levemente el tiempo en el que pasan frente a su astro, una sutil interacción física que confirmó la naturaleza hiperligera de sus atmósferas.
George Dransfield, autor principal de la investigación en Oxford, y Steve Howell, científico del Centro Ames, coincidieron en que el hallazgo de dos anomalías de este tipo en un mismo sistema es un hecho de extrema rareza y de un valor científico incalculable. Los próximos pasos de la investigación se centrarán en utilizar telescopios de última generación para analizar la composición química de sus atmósferas y medir la inclinación de sus órbitas, buscando descifrar cómo lograron migrar y sobrevivir estos gigantes gaseosos sin disiparse en el vacío del espacio exterior.
(Con información de Infobae y El Perfil)