La misión espacial Juno detectó un calentamiento subsuperficial inédito en Io, la luna rocosa de Júpiter. La nave de la NASA sondó el interior del satélite a través de su instrumento radiómetro de microondas. Los resultados fueron publicados recientemente en la revista Journal of Geophysical Research: Planets.
El equipo científico constató un incremento de temperatura superior a los 40 grados Fahrenheit a pocos metros de profundidad. El fenómeno no puede justificarse únicamente por la radiación o el calentamiento solar sobre la corteza. "Las observaciones permitieron examinar la emisión térmica directa procedente del interior", según destacó la investigación oficial.

Los datos analizados plantearon dos hipótesis principales sobre el origen de la energía detectada en el subsuelo. Una teoría postula que el calor asciende de manera constante a través de la estructura conductora. La otra opción sugiere la presencia activa de flujos de lava en enfriamiento cubiertos por capas solidificadas.
A escala global, la tasa de liberación energética en la luna de Júpiter supera ampliamente a la de la Tierra. Las mediciones demostraron además una textura lisa y una baja densidad en la mayor parte del terreno. Las amplias llanuras presentan materiales ligeros comparables a la ceniza volcánica o la piedra pómez.
El instrumento de la sonda realizó la recolección de información durante dos sobrevuelos a 1.500 kilómetros de distancia. La tecnología captó emisiones en distintas frecuencias para explorar la corteza a diferentes metros de profundidad. Este tipo de monitoreo permite caracterizar los procesos dinámicos que transforman la geología del satélite.

Los científicos subrayaron el valor del hallazgo para entender el calentamiento por mareas en otros cuerpos del sistema solar. La energía interna alimenta también océanos subsuperficiales en lunas heladas como Ganímedes y Europa. Asimismo, el modelo ofrece referencias útiles para el estudio de la actividad volcánica en la Tierra.
El análisis de Juno abre nuevas perspectivas operativas para futuras misiones de exploración en el espacio profundo. La combinación de sensores demostró su eficacia técnica para evaluar las propiedades físicas de mundos distantes. Los descubrimientos consolidan un avance clave en la comprensión de los cuerpos planetarios activos.
(Con información de Infobae)