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La OTAN activa la operación "Arctic Sentry" para frenar la expansión de Rusia en el flanco norte

Las maniobras militares en Noruega y Groenlandia buscan consolidar una defensa europea y canadiense autónoma en el Polo Norte. El bloque acelera sus inversiones en satélites, drones y submarinos ante el avance de la flota de rompehielos de Moscú y los recortes en el financiamiento estadounidenses

La OTAN activa la operación "Arctic Sentry" para frenar la expansión de Rusia en el flanco norte
Un soldado francés participa en una exhibición estática de vehículos y aeronaves militares durante el ejercicio militar OTAN Cold Response 2026 en Setermoen, Noruega (REUTERS/Bernadett Szabo)

En medio de una gélida mañana en el Ártico noruego, patrullas de soldados británicos y noruegos avanzan sobre un espeso manto de nieve en un bosque de abedules. La escena forma parte de un simulacro de reconocimiento a gran escala de la OTAN que moviliza a unos 30.000 efectivos en maniobras de contraataque frente a un hipotético "enemigo del este".

Los ejercicios reflejan la urgencia de la Alianza Atlántica por recuperar terreno en una región donde la Federación Rusa ha consolidado una ventaja durante la última década, modernizando la mayor flota de rompehielos del mundo y reactivando docenas de bases de la era soviética que ofrecen la ruta más corta para sus misiles balísticos intercontinentales.

El despliegue forma parte de la iniciativa intensificada Arctic Sentry, anunciada por el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. El plan nació como una estrategia política directa ante las exigencias de la Casa Blanca, demostrando que Europa y Canadá están dispuestas a asumir la responsabilidad económica y militar de defender el flanco septentrional.

Soldados franceses participan en una exhibición estática de vehículos y aeronaves militares durante el ejercicio militar OTAN Cold Response 2026 en Setermoen, Noruega (REUTERS/Bernadett Szabo)

Entrevistas con decenas de funcionarios y expertos militares confirman que la materialización de una defensa autónoma en el Polo Norte es un desafío técnico y financiero colosal que llega en un momento de reajuste en los compromisos de Washington con la organización.

El Ártico, históricamente relegado a un segundo plano, se ha convertido en un epicentro de alta tensión debido al cambio climático, que abre nuevas rutas comerciales y facilita el acceso a ricas reservas minerales. El expresidente de Islandia y presidente del foro del Círculo Polar Ártico, Olafur Ragnar Grimsson, advirtió que:

"Ninguna gran potencia del siglo XXI podrá mantener su posición en la escena mundial sin tener una fuerte presencia en el Ártico".

El principal foco de vigilancia de las fuerzas europeas se concentra en la península de Kola, una región limítrofe con Finlandia y Noruega que alberga cerca de dos tercios de la capacidad nuclear de segundo ataque de Moscú. Desde este bastión, la Flota del Norte de la Armada rusa opera submarinos nucleares capaces de proyectar misiles hipersónicos cruzando por los estrechos estratégicos del Bear Gap y el GIUK Gap.

Soldados franceses participan en una exhibición estática de vehículos y aeronaves militares durante el ejercicio militar OTAN Cold Response 2026 en Setermoen, Noruega (REUTERS/Bernadett Szabo)

No obstante, las investigaciones del Colegio de Defensa de la OTAN revelan que el calentamiento global está alterando la salinidad y las corrientes del Atlántico Norte, modificando la propagación del sonido en el agua y entorpeciendo severamente el alcance de los sensores submarinos aliados para rastrear estas naves. Afrontar estas deficiencias técnicas exige inversiones que los expertos estiman en cientos de miles de millones de dólares para el desarrollo de satélites de alta latitud, drones resistentes a temperaturas de hasta -45 °C y radares terrestres especializados.

La Casa Blanca ha reiterado que el bloque europeo debe "reconocer la necesidad de contribuir de manera significativa a su propia defensa", considerando que la seguridad del Ártico es vital para la estabilidad internacional. Esta postura ha acelerado los planes de los socios europeos, especialmente después de que el Gobierno estadounidense anunciara recortes en sus aportaciones de aviones de combate, buques y drones a la fuerza de crisis de la OTAN.

Los países nórdicos lideran la inversión militar con el objetivo de alcanzar el 5% de su PIB para 2035, uniendo sus fuerzas aéreas y adquiriendo nuevas fragatas. Por su parte, Canadá (impulsada por la necesidad de proteger su soberanía en el territorio) presentó un plan de defensa ártica de 35.000 millones de dólares canadienses enfocado en infraestructura aeroportuaria, coordinando misiones conjuntas con Dinamarca para el despliegue de buques aptos para el hielo. Asimismo, el Reino Unido duplicará a 2.000 el número de sus Royal Marines estacionados permanentemente en Noruega.


(Con información de Reuters)

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