El bufete de abogados Winston & Strawn confirmó que el magnate petrolero Wilmer Ruperti se encuentra retenido por el servicio de inteligencia del régimen venezolano tras haber sido citado a una supuesta "reunión" el jueves por la tarde. Aunque su equipo de seguridad fue liberado, el empresario sigue bajo custodia sin que las autoridades hayan ofrecido una justificación legal clara. Este movimiento marca un hito, pues Ruperti fue el hombre que salvó a Hugo Chávez durante el paro petrolero de 2002, convirtiéndose en el operador logístico predilecto para burlar sanciones y mover el crudo venezolano por el mundo.
🇻🇪‼️ | ÚLTIMA HORA — Según informaciones de Reuters, el empresario petrolero venezolano y aliado del chavismo, Wilmer Ruperti, se encuentra bajo custodia de los cuerpos de seguridad desde este jueves tras acudir a una reunión solicitada por la policía de inteligencia. Ruperti,… pic.twitter.com/pybxFZcS3N
— UHN Plus (@UHN_Plus) March 20, 2026
La detención de Ruperti evidencia la descomposición interna de un sistema que sobrevive a base de purgas. Su empresa, Maroil Trading, con sede en la opaca Ginebra, ha sido durante años el pulmón exportador de petróleo para PDVSA. Sin embargo, los negocios con el régimen siempre terminan en conflicto: en 2023, la estatal petrolera ya había suspendido los despachos a su compañía tras una auditoría de cuentas por cobrar.
"Estamos preocupados por su bienestar. No han ofrecido ninguna justificación para su detención", declaró el bufete de abogados del magnate, subrayando la arbitrariedad con la que el régimen trata incluso a quienes le han servido con mayor lealtad.
La trayectoria de Ruperti es el reflejo del capitalismo de amigotes que ha destruido la industria petrolera venezolana. Tras consolidar su poder con Chávez, su influencia se mantuvo bajo Nicolás Maduro, operando en los márgenes del comercio internacional para mantener a flote la estructura de la dictadura. Que la policía de inteligencia (SEBIN) lo mantenga incomunicado es la prueba de que, cuando los fondos escasean, el régimen no duda en canibalizar a sus socios comerciales más prominentes.
PDVSA ha estado sumida en una auditoría masiva para recuperar miles de millones de dólares en cuentas por cobrar que se "evaporaron" en manos de intermediarios. Se estima que las deudas acumuladas por empresas vinculadas a exportaciones de crudo y derivados superan los 20.000 millones de dólares, lo que ha provocado una cacería de brujas interna que ya ha hecho caer a ministros y altos jerarcas. La suspensión de los contratos de Maroil Trading el año pasado fue el preludio de esta detención. El hombre que una vez fue el salvador de la logística chavista es hoy un prisionero más de la opacidad que él mismo ayudó a construir.