La Reserva Federal de EE. UU. (Fed) mantuvo estables los tipos de interés este miércoles, advirtiendo que las repercusiones de la guerra con Irán son "inciertas". El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) señaló que, aunque la actividad económica se expande, la volatilidad del crudo genera una elevada incertidumbre. Jerome Powell destacó que la inflación subyacente del 2,5 % justifica la cautela actual frente a las presiones inflacionarias globales.
El informe de la Fed revela que en febrero se destruyeron 92.000 empleos, a pesar de lo cual se elevó la previsión de crecimiento del PIB al 2,4 %. Powell explicó que la subida de precios prevista para este año refleja el encarecimiento del petróleo por el conflicto armado. El organismo proyecta ahora que la inflación subyacente cerrará el año en un 2,7 %, dos décimas por encima de lo estimado previamente.

La decisión profundiza la tensión con Donald Trump, quien exige una bajada inmediata de tipos para paliar la crisis bélica. Trump mantiene una investigación abierta contra Powell a través del Departamento de Justicia por presuntos sobrecostos en obras de la Fed. Powell denunció que estas pesquisas son maniobras políticas para forzar su salida antes de que expire su mandato en el mes de mayo.
Pese a los ataques, Powell aseguró que seguirá en su puesto de manera pro tempore si su sucesor, Kevin Warsh, no es confirmado. La mayoría de los miembros del FOMC apuestan por una política conservadora, manteniendo el precio del dinero o realizando recortes mínimos. La prioridad absoluta del banco central sigue siendo el retorno al objetivo de inflación del 2 % en un entorno hostil.

La Fed mantuvo su pronóstico de desempleo en el 4,4 % para este año, confiando en la resiliencia del consumo interno frente a los choques externos. No obstante, el éxito de estas proyecciones dependerá de la duración de las hostilidades en Oriente Medio y sus efectos en las cadenas de suministro. El mercado laboral muestra signos de debilidad que las autoridades monetarias vigilan con especial atención.
La incertidumbre sobre los aranceles también frena la caída de precios, obligando a la Fed a navegar entre la presión política y la técnica económica. Powell admitió que el progreso ha sido más lento de lo esperado debido a las barreras comerciales impuestas recientemente por la administración. Esta situación complica la hoja de ruta para una posible flexibilización monetaria antes de finalizar el semestre.
La salida de Powell en mayo marcará un punto de inflexión para la independencia de la Fed frente al Poder Ejecutivo de Trump. La nominación de Warsh sugiere un giro hacia una política más flexible que facilite el financiamiento del esfuerzo bélico contra Irán. Analistas advierten que cualquier señal de sometimiento político podría desestabilizar gravemente la confianza internacional en el dólar a largo plazo.