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La Royal Navy detecta que cámaras de drones K3 Scout enviaron datos a China y desconecta la flota

Una revisión de ciberseguridad halló transmisiones de latido hacia una dirección IP en territorio asiático. El Ministerio de Defensa británico neutralizó la conectividad de los equipos en un episodio que golpea la estrategia de seguridad nacional

La Royal Navy detecta que cámaras de drones K3 Scout enviaron datos a China y desconecta la flota
La Royal Navy detectó que cámaras de los drones de vigilancia K3 Scout enviaron datos a China a través de una dirección IP identificada en una evaluación rutinaria. (REUTERS/Lukasz Glowala)

La Royal Navy descubrió que cámaras instaladas en drones K3 Scout enviaron datos hacia una IP en China. Una evaluación detectó transmisiones de latido sobre el funcionamiento de los dispositivos. El Ministerio de Defensa retiró la conectividad a internet de la flota valuada en doce millones de libras.

El material afectado pertenece a embarcaciones utilizadas por fuerzas especiales desde el mes de marzo. El proveedor Kraken Technology obtuvo las cámaras de un tercero que garantizaba su seguridad. La investigación determinó que las cámaras se mantenían activas incluso con las naves apagadas.

El hallazgo genera un grave problema para la defensa británica tras las restricciones contra la tecnología china. El incidente coincide con los esfuerzos del Gobierno laborista para recomponer vínculos con Beijing. Diversos sectores exigieron auditorías para detectar componentes ocultos en el equipamiento militar.

Un drone naval de la División de Vehículos de Superficie No Tripulados de la Armada de EE.UU., similar a los adquiridos por el Reino Unido, durante el ejercicio de la OTAN BALTOPS 26, frente a las costas de Gdynia, Polonia (REUTERS/Lukasz Glowala)

Las plataformas navales fueron incorporadas mediante el Project Beehive para misiones de patrullaje. Las unidades estaban destinadas al golfo Pérsico y al estrecho de Ormuz. El modelo K3 Scout falle en la verificación de componentes tras ser adquirido también por Estados Unidos.

Las autoridades descartaron pruebas sobre filtraciones de información clasificada o sistemas comprometidos. Pese a las garantías, la presencia de los equipos en bases sensibles encendió las alertas. Expertos en inteligencia advirtieron sobre los riesgos de dependencia tecnológica en suministros militares.

La ministra opositora Alicia Kearns reclamó una revisión inmediata para asegurar la soberanía del material bélico. La funcionaria señaló que no se puede garantizar el control absoluto de los dispositivos. Las presiones buscan frenar la introducción de elementos vulnerables en la defensa nacional.

El episodio deja expuestas las fallas en los controles de origen de contratistas privados. Los servicios secretos mantienen advertencias sobre la persistencia de operaciones de espionaje extranjero. El Gobierno enfrenta el desafío de blindar su industria militar ante ciberamenazas.


(Con información de The Telegraph y Reuters)

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