El oeste de EE. UU. enfrenta mínimos históricos de nieve, amenazando con escasez de agua e incendios forestales adelantados. En Utah, la provisión de agua podría caer al 20% de lo habitual, mientras que en Nevada las reservas se reducirían al 9%. Regiones como Colorado y Arizona registran niveles críticos en las montañas, fuente principal del suministro para ríos y embalses.

El embalse Lake Powell está al 25% de su capacidad, arriesgando la generación eléctrica en la represa Glen Canyon Dam. La humedad llegó como lluvia por las altas temperaturas, impidiendo la formación del manto nival necesario. Siete estados registraron su invierno más cálido desde 1895, acelerando un deshielo prematuro que golpea la estabilidad del sistema hídrico regional.
La cuenca del río Colorado, que abastece a 40 millones de personas, sufre una presión extrema en sus reservas agrícolas y humanas. El National Interagency Fire Center elevó la alerta por incendios en el suroeste al quedar el suelo expuesto antes de tiempo. Sin el manto de nieve que humedece el terreno, la vegetación se seca más rápido, aumentando la vulnerabilidad.

Russ Schumacher, climatólogo de Colorado, señala que el 75% del agua anual de la zona depende del deshielo de montaña. Los pronósticos del Colorado River Basin Forecast Center anticipan que las reservas de primavera en California estarán por debajo del 50% de lo normal. El adelantamiento del ciclo hídrico transforma radicalmente la disponibilidad del recurso para las próximas estaciones.
El investigador Jason Gerlich explicó que la nieve actúa como un amortiguador estacional que refresca el terreno hasta la primavera. Al desaparecer antes de tiempo, el suelo y la vegetación pierden su protección natural contra el fuego. Esta situación coincide con patrones atmosféricos que impulsaron algunos de los peores incendios registrados recientemente en la región occidental.
David Rizzardo, jefe de hidrología en California, detalló que la consecuencia inmediata de este calor récord es una escorrentía anticipada. Las imágenes de satélite de la NASA confirmaron que las Rocosas presentaron en enero la menor cobertura de nieve desde 2001. Este fenómeno marca un punto de inflexión en la disponibilidad de agua dulce para el consumo de las naciones libres del Oeste.