La tormenta invernal "Iona" ha desatado el caos en el sistema de transporte de Estados Unidos, obligando a la cancelación de miles de conexiones y afectando a millones de pasajeros. Con nevadas históricas en el Medio Oeste y vientos destructivos en la costa este, la Administración Federal de Aviación (FAA) se ha visto forzada a imponer restricciones de seguridad y paros en tierra en terminales críticas como Chicago, Minneapolis y Nueva York.

En aeropuertos como Minneapolis-St. Paul, la situación se tornó crítica el domingo, con la cancelación de casi tres cuartas partes de las salidas programadas debido a la intensidad de la nieve. Chicago O’Hare también registró demoras masivas de hasta seis horas, mientras que en ciudades como Green Bay se alcanzaron récords de acumulación de nieve no vistos en más de un siglo.
Las aerolíneas más afectadas, entre ellas Southwest, Delta y American Airlines, han tenido que activar políticas de emergencia para permitir cambios de itinerario sin penalización. La magnitud del evento ha saturado los servicios de atención al cliente, complicando el regreso de miles de estudiantes y familias que aprovechaban el receso de primavera para viajar por el país.
El Servicio Meteorológico Nacional mantiene alertas activas ante el riesgo de tornados y vientos de hasta 130 km/h en el Atlántico medio. Se espera que las condiciones de ventisca continúen golpeando estados como Wisconsin y Michigan, donde se proyectan acumulaciones de nieve que podrían alcanzar los 90 centímetros, manteniendo la alerta en los cielos.
Esta crisis operativa coincide con uno de los periodos de mayor demanda del año, lo que ha multiplicado el impacto económico para el sector aeronáutico. Las autoridades advierten que las restricciones podrían extenderse durante las próximas jornadas mientras el sistema frontal se desplaza hacia el noreste, amenazando con nuevos cierres en Boston y Washington.