Los principales representantes de finanzas de todo el mundo se reunirán esta semana en Bangkok para las asambleas anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, bajo la sombra de la guerra liderada por Estados Unidos e Israel contra Irán. La directora gerenta del FMI, Kristalina Georgieva, confirmó la acreditación de 18.000 participantes en el Centro Nacional de Convenciones Reina Sirikit, en un encuentro que se celebra fuera de Washington por primera vez en tres años.
El conflicto bélico, que cumple ocho meses tras el cierre del Estrecho de Ormuz, ha provocado perturbaciones en el suministro de petróleo y presiones inflacionarias globales. Para contener el alza de precios, el G7 acordó la liberación de 100 millones de barriles de diésel y crudo de sus reservas de emergencia a instancias del presidente estadounidense Donald Trump, quien además anunció un acuerdo con Rusia para aportar más combustible al mercado, medida criticada por el presidente ucraniano Volodímir Zelenski.
En el aspecto económico, el FMI prevé mantener su proyección de crecimiento global en 3% para 2026, aunque anticipa rebajas en las perspectivas de Ucrania y los países del Golfo. Por su parte, el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, advirtió sobre la acumulación de presiones derivadas del aumento en los precios del diésel y los fertilizantes, sumado a los efectos climáticos del fenómeno El Niño, que amenazan la estabilidad de los países más vulnerables.
Otra de las preocupaciones centrales del encuentro es el endeudamiento público, que según el FMI ha alcanzado sus niveles más altos desde la Segunda Guerra Mundial y superará el 100% del PIB antes de 2030. Las economías emergentes y de bajos ingresos deben afrontar pagos de deuda externa por 400.000 millones de dólares en 2026, destinando en promedio más del 10% de sus ingresos fiscales al pago de intereses.
La cumbre estará marcada por la ausencia del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, quien envió a dos altos funcionarios en su representación, mientras que el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, sí asistirá para participar en un evento junto a Georgieva. Diversos analistas destacan la creciente vinculación entre la seguridad nacional y las finanzas internacionales tras los recientes ataques contra aeropuertos en la región del Golfo.
Por su parte, representantes de organizaciones no gubernamentales expresaron preocupación por las nuevas recomendaciones del FMI sobre los programas de préstamos, señalando que las exigencias de recorte de gasto público pueden intensificar el malestar social en países en desarrollo. Las autoridades mantendrán el seguimiento sobre las rutas de navegación aérea e infraestructuras de transporte durante el desarrollo de las actividades oficiales.
(Con información de Reuters)