Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) confirmaron la toma del control operativo de la cresta de Ali Taher, un enclave dominante en el distrito de Nabatiyé, tras semanas de intensos combates contra la organización terrorista chií Hezbollah. La operación terrestre desplegada por las tropas de la 36ª División permitió despejar dos trazados subterráneos estratégicos situados por encima y por debajo de la superficie, neutralizando a las células extremistas atrincheradas en la zona y forzando la huida de los combatientes sobrevivientes.
De acuerdo con el parte militar emitido por las FDI, las unidades especiales ingresaron a una compleja infraestructura subterránea construida de manera progresiva a lo largo de los últimos veinte años. Las instalaciones, planificadas y financiadas directamente por el régimen teocrático de Irán, contaban con centros de mando, depósitos de armamento, salas de generadores, dormitorios, duchas y áreas de cocina. Esta arquitectura permitía a los operativos de Hezbolá permanecer ocultos bajo tierra durante períodos prolongados para coordinar e incurrir en embates contra la población civil israelí.
Ubicada a unos 600 metros de altitud, la cresta de Ali Taher constituye un nodo neurálgico que interconecta las zonas fronterizas del sur libanés con la región de Iqlim al Tufah, área históricamente instrumentalizada por la milicia respaldada por Teherán como plataforma de proyección de ataques. El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, celebró el avance táctico de las tropas regulares señalando la eliminación de un número considerable de terroristas en el sector. Fuentes de seguridad confirmaron adicionalmente la presencia de asesores militares del régimen iraní desplegados en el perímetro junto a los milicianos combatientes.
La captura del enclave montañoso ha implicado intensos combates de infantería y la neutralización de ataques ejecutados por la organización mediante drones explosivos. Ante la caída de este bastión, las autoridades del régimen de Teherán emitieron advertencias hacia la administración norteamericana; no obstante, el comando militar israelí ratificó que mantendrá las labores de neutralización física y demolición de los accesos subterráneos hasta asegurar el reajuste de su postura defensiva en la frontera norte.
La toma de Ali Taher se produce en el marco de la escalada bélica iniciada el pasado 2 de marzo. Aunque el 26 de junio se suscribió en Washington un acuerdo marco mediado por el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, para el futuro restablecimiento de la soberanía en el sur de Líbano y el desarme de las milicias, la cúpula de Hezbollah rechazó los términos del documento y continuó sus agresiones. Las FDI enfatizaron que mantendrán las operaciones de presión militar sobre las estructuras terroristas para garantizar la seguridad de su territorio nacional.
(Con información de las Fuerzas de Defensa de Israel, Europa Press e Infobae)