En la mayor concentración religiosa registrada en la capital francesa en décadas, el papa León XIV celebró una multitudinaria misa al aire libre en la Plaza de la Concordia ante unos 700.000 fieles que colmaron la avenida de los Campos Elíseos. Con un marcado acento pastoral y alejado de los debates políticos inmediatos, el pontífice instó a la multitud a superar la "sequedad espiritual" y renovar el compromiso con los valores fundamentales de la fe.
Llamado a la plenitud espiritual y defensa de la dignidad humana
Desde un altar erigido a los pies del obelisco, el obispo de Roma centró su homilía en las necesidades existenciales profundas de la sociedad contemporánea, advirtiendo sobre el peligro del desaliento en medio de una cultura crecientemente secularizada. La ceremonia, respaldada por un masivo despliegue de 15.000 voluntarios y la labor de cientos de jóvenes acolitadores, sirvió de marco para reafirmar la centralidad de la persona frente a las lógicas de deshumanización.
"Hablo de la sed más profunda del ser humano: una sed de sentido, de verdad y de plenitud que habita en el corazón de cada persona. Ninguno de nosotros es un número, un documento de identidad o una matrícula, sino una persona única e irreemplazable", proclamó León XIV ante la multitud reunida a lo largo de un recorrido de tres kilómetros.
Atención a los marginados y fortalecimiento del tejido social
Previo al oficio litúrgico, el pontífice inició su jornada visitando la Casa de Josefina Bakhita, un centro eclesial dedicado a la acogida e integración de migrantes y refugiados. Allí escuchó testimonios de sobrevivientes de conflictos en Afganistán y redes de trata en Nigeria. Posteriormente, en el Instituto Católico de París, el Santo Padre saludó con entusiasmo el incremento en las conversiones de adultos y catecúmenos en el país, calificándolo como un signo de vitalidad espiritual.
La representación gubernamental estuvo encabezada por la primera dama Brigitte Macron y el primer ministro Sébastien Lecornu, compartiendo espacio con dirigentes de la oposición conservadora y patriótica, como Marine Le Pen y Jordan Bardella, en un contexto político marcado por el debate sobre el papel de las tradiciones espirituales en la esfera pública.
Tras concluir su apretada agenda en la capital gala, León XIV continuó su viaje apostólico con destino al santuario mariano de Lourdes, consolidando un mensaje centrado en la defensa de la vida, el fortalecimiento de las familias y la revitalización del tejido social y espiritual en el continente europeo.
(Con información de El Mundo e Infobae)