La justicia italiana ha destapado este miércoles 25 un escenario de depravación absoluta en la región de Lecce. Un hombre de 71 años, que se hacía pasar por ginecólogo y curandero, ha sido enviado a prisión junto a la madre de una niña de ocho años. Ambos están acusados de un sistema continuado de abusos sexuales y producción de pornografía infantil que se prolongó durante un año, oculto tras la fachada de la medicina natural y el esoterismo.

El sujeto utilizaba métodos "personalizados" para manipular a sus víctimas, logrando incluso que una joven de 17 años le enviara material íntimo. Fue precisamente el padre de esta adolescente quien, al descubrir el intercambio y arrebatarle el teléfono al falso doctor, permitió a los Carabinieri hallar las pruebas del horror que sufría la niña de ocho años.
La investigación, coordinada por la fiscal Rosaria Petrolo, describe un "auténtico calvario" vivido por la menor entre agosto de 2024 y agosto de 2025. Los encuentros eran organizados por la propia madre, quien no solo permitía los abusos, sino que filmaba las escenas y enviaba los vídeos al septuagenario.
"La niña, debido a su corta edad y a la constante presencia de su madre, jamás podría haber evitado ni manifestado su disconformidad con el abuso", dicta el auto de la jueza Anna Paola Capano.
El peritaje técnico de los dispositivos móviles reveló cerca de 200 fotografías de una claridad vívida sobre los abusos. El falso ginecólogo actuaba con gestos repentinos que anulaban cualquier defensa, mientras la madre participaba activamente en ocasiones.
La menor ha sido trasladada a un hogar de acogida por orden judicial, lejos del alcance de su progenitora y del agresor. La firmeza del padre que denunció el primer indicio de acoso ha sido la clave para salvar a una niña que vivía en un infierno bajo su propio techo, desprotegida paradójicamente por quien debía cuidarla.