El balance consolidado del Ministerio de Silvicultura revela que entre enero y julio la superficie afectada alcanzó las 202.004 hectáreas (unas 499.162 acres), un salto drástico frente a las 107.465 hectáreas registradas hasta el cierre de junio. Durante su intervención parlamentaria, el ministro advirtió que para mediados de agosto la intensidad del índice de El Niño ya había sobrepasado los niveles registrados en 2015, periodo en el que se vivió uno de los episodios climáticos más severos de las últimas décadas.
A pesar de la gravedad del panorama meteorológico actual, la extensión territorial devastada se mantiene significativamente por debajo del impacto sufrido en el mismo lapso de 2015, cuando las llamas devoraron más de 600.000 hectáreas. No obstante, el ministro subrayó que el área dañada hasta la fecha ya supera los balances de los años 2019 y 2023, por lo que las autoridades redoblan esfuerzos operativos para contener la emergencia antes de que alcance las proporciones de hace una década.
Frente al avance del fuego, el gobierno indonesio ha desplegado operaciones tácticas de modificación del clima en las provincias con mayor vulnerabilidad entre febrero y julio. La agencia meteorológica del país anticipa que las condiciones asociadas a El Niño continuarán manifestándose hasta principios de 2027, e identificó la ventana de agosto a septiembre como el periodo más crítico para el punto pico de incendios forestales y de tierras.
En el frente turístico y de conservación, los equipos de emergencia lograron controlar los focos activos en el popular Parque Nacional de Bromo, ubicado en la isla de Java, lo que permitirá su próxima reapertura tras reportarse afectaciones en más de 1.100 hectáreas de su ecosistema.
(Con información de Reuters)