El Secretario de Estado, Marco Rubio, anunció este sábado la revocación de la residencia permanente (green card) y la detención de Seyed Eissa Hashemi, su esposa Maryam Tahmasebi y su hijo. Hashemi es el hijo de Masoumeh Ebtekar, una de las figuras más radicales del fundamentalismo iraní, conocida por haber liderado la propaganda durante la toma de la Embajada de EE. UU. en 1979, donde 52 compatriotas fueron secuestrados durante 444 días.

La presencia de esta familia en Los Ángeles era una afrenta directa a la memoria de los veteranos y diplomáticos que sufrieron el asedio en Teherán. Ebtekar, apodada por la prensa como "María la gritona", no solo fue vicepresidenta del régimen, sino que fue la cara pública que justificó el secuestro y organizó entrevistas falsas para mostrar un trato humanitario inexistente hacia los rehenes. Que su descendencia directa haya vivido protegida por las leyes de la nación que su madre juró destruir es una contradicción que la actual gestión de Rubio ha decidido cortar de raíz.
“Elaboró propaganda que mostraba falsamente el trato humano a los rehenes estadounidenses. No permitiremos que quienes tienen vínculos con el odio hacia nuestra nación sigan aprovechándose de nuestra generosidad”, sentenció el Departamento de Estado.
La investigación reveló que esta familia ingresó a los Estados Unidos en 2014, durante la Administración de Barack Obama, bajo una política migratoria que hoy es señalada como negligente por los sectores conservadores. Desde el inicio de la guerra con Irán el pasado 28 de febrero, la prioridad de Marco Rubio ha sido identificar y expulsar a cualquier individuo con nexos directos a la cúpula de los ayatolás. Con esta acción, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ya tiene bajo custodia a los Hashemi para procesar su salida obligatoria del país.
Esta medida de expulsión se suma a la reciente revocación del estatus migratorio de familiares del fallecido general terrorista Qasem Soleimaní. La estrategia de la Casa Blanca es asfixiar al régimen iraní no solo en el campo de batalla y en la economía, sino también retirando los privilegios de residencia a sus élites y familiares que pretenden vivir en Occidente mientras sus parientes promueven la guerra contra el mundo libre.