El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, declaró que la administración norteamericana se encuentra profundamente preocupada por las imágenes de la agresión sufrida por la fotoperiodista estadounidense Heidi Levine en Cisjordania. El funcionario norteamericano solicitó a las autoridades de Israel adoptar medidas firmes para frenar la violencia en la zona, tras el incidente ocurrido el viernes mientras la profesional de The Washington Post cubría la cosecha de aceitunas en la localidad de Abu Falah.
Como consecuencia de la agresión perpetrada por un grupo de atacantes no identificados, Levine debió ser hospitalizada con una costilla rota y cuatro vértebras fracturadas, además de someterse a una intervención quirúrgica en la mano izquierda con injerto de piel. Testigos en la zona informaron que los agresores despojaron a la reportera gráfica de su pasaporte, teléfono, billetera y equipo de trabajo.

Por su parte, el embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, condenó enérgicamente el hecho calificándolo como un acto despreciable y exigió que los responsables sean detenidos y procesados con todo el peso de la ley. El diplomático confirmó que el gobierno norteamericano ha solicitado una investigación exhaustiva para identificar y encarcelar a todos los involucrados en la agresión.
En el ámbito institucional israelí, el presidente Isaac Herzog expresó su profundo pesar por lo ocurrido, disculpándose formalmente con la fotoperiodista y condenando de manera categórica los actos de violencia registrados tanto en Abu Falah como en otros puntos de la región.
En contraste, el primer ministro Benjamin Netanyahu instó a mantener la prudencia antes de emitir conclusiones apresuradas sobre la identidad de los agresores encapuchados. A través de un comunicado oficial, la oficina del primer ministro sostuvo que toda violencia contra diplomáticos y periodistas resulta inaceptable, pero enfatizó que las acusaciones de gravedad requieren pruebas contundentes y verificables.
(Con información de AFP y EFE)