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Mark Carney celebró la propuesta de que Canadá se convierta en miembro asociado de la UE

El primer ministro canadiense defendió en Estrasburgo una alianza estratégica en materia de defensa, minerales críticos e inteligencia artificial frente a las amenazas arancelarias de Estados Unidos

Mark Carney celebró la propuesta de que Canadá se convierta en miembro asociado de la UE
Mark Carney vía X/@MarkJCarney

El primer ministro de Canadá, Mark Carney, respaldó formalmente ante el Parlamento Europeo la propuesta de convertir a Ottawa en el primer miembro asociado de la Unión Europea. Durante su intervención en la sede comunitaria de Estrasburgo, el mandatario norteamericano abogó por estrechar los vínculos políticos y económicos bilaterales. La iniciativa busca consolidar un marco institucional inédito para fortalecer la cooperación económica y la estabilidad en el espacio transatlántico.

La hoja de ruta presentada por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, plantea evolucionar desde los acuerdos de libre comercio tradicionales hacia una alianza integral. El proyecto abarca la integración en sectores clave como la extracción de minerales críticos, el desarrollo de la inteligencia artificial y la industria de la defensa. Carney enfatizó que ambas economías deben consolidar su seguridad estratégica mediante inversiones compartidas y el fomento de la innovación.

El acercamiento entre Ottawa y Bruselas se produce en un contexto de crecientes tensiones comerciales con la administración estadounidense liderada por Donald Trump. El presidente norteamericano criticó con dureza las negociaciones y amenazó con imponer aranceles masivos a las exportaciones europeas si la alianza perjudica los intereses comerciales de Estados Unidos. La imposición de barreras tributarias y trabas gubernamentales distorsiona los mercados y perjudica el flujo constante de bienes entre naciones.

Las medidas proteccionistas y la intervención del Estado en el comercio internacional vulneran la libertad económica y frenan la capacidad productiva del sector privado. El verdadero progreso entre naciones amigas se sustenta en el libre mercado, la certidumbre para los inversores y el pleno respeto a la propiedad privada. Las amenazas arancelarias debilitan las cadenas de suministro y generan inestabilidad en las finanzas globales.

El Ejecutivo canadiense busca diversificar sus exportaciones y reducir su dependencia del mercado norteamericano sin pretender constituir un bloque geopolítico hostil. La creación de este estatus de asociación requerirá reformas en los tratados comunitarios del bloque europeo para otorgar seguridad jurídica a las transacciones bilaterales. Los analistas coinciden en que la iniciativa busca proteger el flujo de materias primas frente a los riesgos del aislamiento económico.

Por su parte, la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, celebró la disposición del gobierno canadiense de profundizar la integración comercial e institucional. El borrador de la llamada Alianza para el Futuro contempla normas operativas orientadas a desregular el intercambio de tecnología y capitales. Los líderes del bloque comunitario prevén iniciar las discusiones técnicas durante las próximas cumbres europeas.

Carney concluyó su exposición aclarando que el acercamiento no pretende desafiar a la potencia norteamericana, sino dinamizar la competitividad económica compartida. Las conversaciones entre Ottawa y la Unión Europea continuarán en las próximas semanas para definir los alcances regulatorios y financieros de la asociación.


(Con información de Reuters y EFE)

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