En una sesión del Consejo de Ministros orientada a transformar el sistema educativo italiano, el Gobierno encabezado por la primera ministra Giorgia Meloni aprobó el denominado Decreto Scuola (Decreto Escuela). La medida central de la normativa establece un cambio estructural y de denominación: los tradicionales institutos técnicos pasan a denominarse "liceos tecnológicos", mientras que los institutos profesionales adoptan la figura de "liceos profesionales", una reforma que busca erradicar la disparidad de prestigio entre la educación académica y la formación vocacional.
La jefa del Ejecutivo italiano argumentó que durante décadas ha existido una percepción injusta en la sociedad que catalogaba a los estudiantes de escuelas técnicas como alumnos de menor nivel en comparación con quienes ingresaban a los liceos clásicos o científicos. Meloni enfatizó que el motor productivo de Italia (desde el sector mecatrónico y químico hasta el agrícola, tecnológico y artesanal) depende de profesionales altamente capacitados que requieren el mismo reconocimiento institucional y cultural que el resto de los itinerarios académicos.
"No es un simple cambio de placa; es una revolución cultural que reconoce finalmente a esos itinerarios la misma dignidad que a los demás. Para nosotros, las escuelas son de igual valor, como los jóvenes que las frecuentan", aseguró Meloni.
La reforma aprobada en el marco de los compromisos del Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia (PNRR) incluye una revisión integral de la carga horaria de los trayectos técnicos y asigna un fondo adicional de 10 millones de euros para fortalecer los campus de la red formativa tecnológico-profesional. Asimismo, la normativa consolida el modelo "4+2" y la sinergia con las ITS Academies, permitiendo a los egresados optar entre una especialización técnica superior o una inserción inmediata en el mercado laboral para cubrir vacantes demandadas por el tejido empresarial.
A la par de las modificaciones en la educación secundaria, el Decreto Scuola contempla disposiciones orientadas a la gestión del sistema de enseñanza en sus primeros ciclos. Entre los puntos destacados se incluyen un límite del 30% de estudiantes extranjeros en las aulas de ingreso y la puesta en marcha de programas de idioma italiano dirigidos a padres de familia no nativos, con el fin de acelerar los procesos de integración lingüística, rendimiento académico y cohesión dentro de la comunidad escolar.
(Con información de Giorgia Meloni y Orizzonte Scuola)