Hernán Gil fue rescatado con vida este jueves tras permanecer más de una semana sepultado bajo toneladas de concreto tras el devastador sismo en el norte del país. La Cruz Roja Costarricense confirmó el éxito de la operación tras 114 horas de trabajo continuo en las que participaron brigadas internacionales de rescate. El afectado, quien se desempeñaba como vigilante, fue estabilizado de inmediato y evacuado por personal de la Cruz Roja Venezolana hacia un centro asistencial de alta complejidad. La milagrosa extracción se concretó en un momento crítico donde las probabilidades de hallar sobrevivientes del desastre eran prácticamente nulas para los médicos.
El siniestro se originó cuando dos sismos consecutivos de magnitudes 7,2 y 7,5 provocaron el colapso fulminante del edificio donde la víctima cumplía sus funciones de seguridad. Gil quedó confinado en el interior de una pequeña garita de vigilancia, espacio que funcionó como un búnker providencial frente al desplome de la infraestructura. Equipos de búsqueda y rescate urbano (USAR) debieron ejecutar una excavación lenta y milimétrica para evitar desplazamientos de las placas. El avance requirió apuntalamientos mecánicos extremos para asegurar la precaria ventana de supervivencia activa del trabajador.

Durante la madrugada del jueves, imágenes de alta fidelidad captadas por los Bomberos de Chile mostraron los primeros indicios de supervivencia del obrero en el reducido conducto de aire. Los especialistas chilenos lograron entablar contacto visual directo pidiéndole al atrapado que mirara fijamente hacia la cámara de inspección térmica. Tras unos angustiantes segundos de absoluto silencio, el operario levantó la cabeza confirmando que se encontraba totalmente consciente y estable a pesar del confinamiento. A partir de ese hito, los rescatistas le suministraron soporte vital con microdosis de hidratación constante.
Este asombroso caso se ha alzado como el último gran hito de asistencia humanitaria dentro de la peor catástrofe natural sufrida por la nación sudamericana en décadas. En las labores de salvamento desplegadas en el litoral central de La Guaira cooperaron de forma solidaria más de 3.000 rescatistas de élite provenientes de 29 países aliados. El personal extranjero coordinó esfuerzos técnicos con los cuerpos civiles locales desafiando los peligros inmanentes de las cientos de réplicas geológicas que continuaron sacudiendo las estructuras comprometidas.
El balance de daños ofrecido por los ministerios del Gobierno detalla una emergencia de proporciones dantescas con más de 2.000 fallecidos confirmados en todo el territorio norteño. Los sismos del pasado mes han dejado además un saldo de miles de heridos y decenas de miles de damnificados en refugios temporales de ayuda humanitaria. El colapso generalizado de viviendas e infraestructuras estratégicas mantiene bajo alarma social a los principales centros poblados, donde se registran cuantiosas pérdidas en la propiedad pública y privada.
La historia de resistencia del vigilante venezolano se erige como una notable excepción dentro de la tragedia que enluta a miles de familias tradicionales. La emotiva imagen del damnificado respondiendo a los comandos de las fuerzas de seguridad desde las profundidades del desastre conmovió a los equipos de rescate internacionales que ya preparaban su retirada. El éxito del operativo ratifica la efectividad de los protocolos de cooperación y el heroísmo de los cuerpos de bomberos aliados frente a los embates climáticos de la naturaleza.
(Con información de Infobae)