El presidente Javier Milei firmó el decreto 264/2026, autorizando el ingreso de tropas de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos a territorio argentino. La decisión se tomó mediante un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) debido a la demora de la Cámara de Diputados en tratar el proyecto de ley enviado el año pasado. Con esta acción, Milei deja claro que la modernización y el adiestramiento de las fuerzas nacionales no quedarán supeditados a los tiempos de la burocracia legislativa.
La autorización permitirá el desarrollo de dos operaciones clave: Daga Atlántica y Passex. La primera se llevará a cabo entre el martes próximo y el 12 de junio en puntos estratégicos como la Base Naval Puerto Belgrano, la Guarnición Militar Córdoba y la localidad de Moreno. Por su parte, el ejercicio "Passex" contará con la imponente presencia del portaaviones USS Nimitz y el destructor USS Gridley, que operarán en la Zona Económica Exclusiva argentina a finales de este mes, fortaleciendo la vigilancia de la soberanía marítima en el Atlántico Sur.
“La experiencia acumulada por las Fuerzas Especiales de los EE. UU. constituye un recurso invaluable para potenciar las capacidades de nuestras Fuerzas Armadas”, reza el decreto firmado por Milei y el ministro de Defensa, Carlos Alberto Presti.

Desde el Ministerio de Defensa subrayaron que la interoperabilidad con fuerzas de combate de trayectoria mundial es fundamental para estandarizar procedimientos operativos. No participar en estos ejercicios, según los fundamentos del decreto, privaría a los efectivos argentinos de una transferencia de conocimientos vital en un contexto internacional marcado por la inestabilidad y la guerra en Medio Oriente. La colaboración entre el Comando Conjunto de Operaciones Especiales argentino y el Comando Sur estadounidense busca elevar los estándares de defensa frente a amenazas globales.
En términos de despliegue, la operación "Daga Atlántica" movilizará a unos 150 efectivos argentinos de unidades de élite, incluyendo Buzos Tácticos y Comandos Anfibios. Estados Unidos, por su parte, aportará aeronaves de transporte pesado como el C-17 Globemaster III y sistemas aéreos no tripulados. Este intercambio tecnológico y táctico representa una inversión de más de 428 millones de pesos, financiada íntegramente por el Estado Mayor Conjunto, subrayando la prioridad que el Ejecutivo otorga a la defensa nacional.
“Se busca fortalecer la cooperación militar y la confianza con los Estados Unidos en momentos de fuertes tensiones internacionales”, concluye el documento oficial.
El ejercicio marítimo "Passex" también movilizará una fuerza considerable, con 350 efectivos locales a bordo del destructor ARA La Argentina y la corbeta ARA Rosales. La presencia de la flota estadounidense en aguas nacionales no solo tiene fines de adiestramiento, sino que actúa como una señal de disuasión y respaldo político en la región. Para la administración de Milei, estas maniobras combinadas son el reflejo de una política exterior que ha decidido abandonar la neutralidad ambigua para alinearse de forma explícita con las democracias liberales y el liderazgo de Washington.