La presidenta de Moldavia, Maia Sandu, denunció que cinco proyectiles rusos, entre misiles Banderol y drones, impactaron en territorio nacional durante un ataque dirigido contra Ucrania. La mandataria afirmó que estos proyectiles violaron el espacio aéreo moldavo y explotaron en localidades del sureste del país, cercanas a la región de Odesa, acusando a Moscú de poner en riesgo la seguridad europea.
Las autoridades militares localizaron fragmentos de drones en distritos como Hancesti, Anenii Noi y Stefan Voda, donde la detonación de una ojiva generó un incendio de vegetación y daños materiales. Sandu detalló que las aeronaves no tripuladas rusas han atravesado el espacio aéreo de Moldavia más de 45 veces en lo que va del año 2026, registrándose además un sexto vuelo no autorizado en la misma jornada.
La amenaza con drones provocó alertas en otros puntos de la región, como Lituania, donde el Centro Nacional de Gestión de Crisis cerró temporalmente el espacio aéreo del aeropuerto de Vilna y la OTAN desplegó patrullas para interceptar objetos voladores procedentes de Bielorrusia. Mientras tanto, un ataque ruso en la zona fronteriza de Odesa impactó contra un carguero, dejando un saldo de un marinero muerto y tres heridos.
En Ucrania, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia instó a diplomáticos y ciudadanos extranjeros a abandonar la capital, Kiev, anunciando que continuará con ataques masivos de represalia contra infraestructura y objetivos estratégicos. Esta advertencia oficial se produjo luego de que bombardeos con drones alcanzaran el Puente Norte, una de las estructuras clave sobre el río Dniéper.
Las fuerzas rusas han intensificado las ofensivas contra los pasos elevados de Kiev, afectando previamente al Puente Sur y provocando el cierre de tránsito y restricciones en los puentes Paton y Metro. La capital ucraniana enfrenta oleadas casi diarias de vehículos aéreos no tripulados mientras las autoridades locales advierten sobre la escasez de sistemas de defensa antiaérea para neutralizar los proyectiles.
Las recientes incursiones representan los primeros ataques directos de consideración contra la infraestructura de puentes en Kiev desde el inicio de la invasión en 2022. La escalada de bombardeos y la violación de fronteras soberanas mantienen en máxima alerta a los organismos de seguridad de Moldavia y a las alianzas defensivas de la región.
(Con información de Infobae)