El jefe de misión de la Embajada de los Estados Unidos en Cuba, Mike Hammer, sostuvo este lunes una reunión estratégica con el general Francis L. Donovan, comandante del Comando Sur (SOUTHCOM), en un encuentro resumido por la sede diplomática norteamericana bajo la contundente premisa:
"Mucho de qué hablar sobre Cuba".
El contacto entre la diplomacia y el alto mando militar estadounidense se produce en medio de una intensificación sin precedentes de la política de presión de la Administración de Washington hacia la cúpula del régimen en La Habana.
El encuentro estratégico ocurre apenas 48 horas después de una ofensiva política e institucional encabezada por el secretario de Estado, Marco Rubio, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el propio Comando Sur. Durante el fin de semana, el general Donovan dirigió un mensaje directo a la sociedad civil de la isla afirmando que "el futuro de Cuba pertenece a quienes actúan", instando a la población a rechazar las promesas rotas, la corrupción sistémica y los privilegios de la cúpula gobernante.
Simultáneamente, la CIA hizo pública una guía operativa de seguridad en español destinada a facilitar vías de contacto confidencial para ciudadanos dentro del territorio cubano, mientras que Rubio instó a los actores sociales a colaborar con la comunidad de inteligencia estadounidense "de forma discreta" para propiciar una transición democrática y la restauración del Estado de derecho.
Planificación de inteligencia y coordinación institucional en Washington
La reunión de este lunes no representa un hecho aislado, sino la consolidación de un esquema de trabajo interinstitucional desarrollado a lo largo de 2026. La relevancia prioritaria de la crisis cubana dentro de la seguridad hemisférica quedó demostrada tras la revelación de la creación de una fuerza de tarea secreta de la CIA dedicada exclusivamente a Cuba, elevando la amenaza del régimen a la misma categoría que potencias adversarias como China, Rusia e Irán.
A esto se suman los informes de inteligencia que señalan evaluaciones operativas dentro de la Reserva del Ejército de EE. UU. relativas a capacidades médicas, ingenieros tácticos y policía militar coordinadas para el área de responsabilidad de SOUTHCOM. Esta estrecha coordinación entre la diplomacia y la fuerza militar adquiere mayor dimensión en un tablero global convulso, donde la Casa Blanca también mantiene en máxima alerta los preparativos del Pentágono mediante iniciativas de resiliencia como el plan FORTRESS.
(Con información de la Embajada de Estados Unidos en Cuba)