El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, confirmó públicamente que su gobierno comparte de forma plena y unánime con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, el objetivo estratégico e innegociable de desarmar por completo a la organización terrorista Hezbollah y avanzar hacia la desmilitarización total del Líbano.
Durante una entrevista televisiva con la cadena económica estadounidense CNBC, el jefe de gobierno israelí detalló que la coordinación táctica y militar con la Casa Blanca se mantiene en un nivel de estrechez y constancia sin precedentes, revelando que sostiene comunicaciones telefónicas directas con el mandatario estadounidense una vez cada dos días. Para asegurar una estabilización real en la frontera norte, Netanyahu condicionó cualquier desescalada o freno en las incursiones terrestres del ejército a un cese inmediato de los ataques perpetrados por la milicia chií, responsabilizándola por completo de la crisis en la región.

El primer ministro enfatizó de manera categórica que el desarme del grupo terrorista libanés es un requisito indispensable no solo para resguardar la soberanía del Estado judío, sino también para rescatar al propio Líbano de la opresión de las milicias proiraníes. Netanyahu caracterizó a Hezbollah como un peligroso apoderado criminal que mantiene bajo amenaza armada a los ciudadanos del país vecino y utiliza los centros urbanos como plataformas clandestinas para el lanzamiento indiscriminado de misiles y drones contra la población civil israelí.
El gobernante remarcó que el presidente Trump respalda decididamente esta hoja de ruta y mantiene la firme convicción de que es posible consolidar un escenario de paz e institucionalidad mediante una combinación de acciones operativas de precisión e intensa presión diplomática.
Al abordar el contexto general de las tensiones en Medio Oriente, el primer ministro israelí expresó un marcado escepticismo respecto a los recientes anuncios sobre un supuesto compromiso de Teherán para congelar su programa atómico. Frente a las declaraciones de Trump en las que sugería una eventual capitulación persa, Netanyahu advirtió con rigurosidad que el régimen de Irán siempre recurre al engaño, por lo que consideró imprescindible desmantelar de forma irreversible toda su infraestructura de enriquecimiento y retirar el material nuclear del territorio.
La entrevista también sirvió para disipar las especulaciones en torno a las supuestas tensiones diplomáticas derivadas de los combates en curso, luego de que el presidente de los Estados Unidos confirmara en el pódcast Pod Force One haber calificado a Netanyahu de "loco" durante una acalorada llamada telefónica ocurrida el pasado lunes. Trump justificó sus exabruptos verbales explicando que se encontraba temporalmente molesto por la persistencia de los enfrentamientos frontales en la frontera con el Líbano.
El jefe de gobierno de Jerusalén reafirmó su admiración por el liderazgo ejercido desde el Salón Oval, catalogando de forma rotunda al mandatario norteamericano como el mejor y más valioso amigo que el Estado de Israel ha tenido en la historia moderna de la Casa Blanca. El primer ministro argumentó que la naturaleza de su relación con Trump es inquebrantable debido a que ambos comparten la compleja responsabilidad de conducir a sus respectivas naciones bajo un esquema de guerra, lo que les permite asimilar el temperamento y las exigencias de la alta política de seguridad.
El éxito de la contraofensiva militar en el sur libanés, que incluye la neutralización de importantes mandos terroristas y el control de posiciones fortificadas, consolida la postura de fuerza empleada por la coalición para imponer condiciones duraderas en la región. Las autoridades israelíes reiteraron que no se detendrán en su misión de limpiar los bastiones terroristas financiados por Irán, asegurando que cada paso operativo es debidamente notificado a los mandos del Pentágono para garantizar la efectividad de la campaña común.
(Con información de Infobae y Reuters)