Una nueva unidad interagencial encabezada por el Ejército de Estados Unidos desempeñó un papel clave en la recopilación de inteligencia que apoyó la operación militar mexicana que culminó con la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Según funcionarios estadounidenses, la Joint Interagency Task Force-Counter Cartel (JITF-CC) fue creada formalmente el mes pasado con el objetivo de mapear redes de cárteles a ambos lados de la frontera entre Estados Unidos y México. La fuerza integra múltiples agencias federales y combina recursos de inteligencia, aplicación de la ley y capacidades militares.

Aunque la incursión fue diseñada y ejecutada por fuerzas mexicanas, autoridades estadounidenses confirmaron que se proporcionó “información complementaria” para apoyar la operación. Un exfuncionario señaló que Washington había elaborado un dossier detallado sobre el objetivo, con datos provenientes de agencias de inteligencia y fuerzas del orden estadounidenses.
🇲🇽‼️ | El cuerpo de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, llegó a la Ciudad de México bajo fuerte custodia de la Guardia Nacional, escoltando una ambulancia forense desde el aeropuerto hasta la Fiscalía Especializada en Delincuencia Organizada. El traslado, en medio de la ola… pic.twitter.com/i2daEPkWJ9
— UHN Plus (@UHN_Plus) February 22, 2026
“El Mencho” figuraba entre los principales objetivos de Estados Unidos en México, con una recompensa de 15 millones de dólares por información que condujera a su captura. Durante años logró evadir la detención pese a la presión internacional.

La muerte del líder del CJNG representa un golpe significativo contra una organización considerada una de las más poderosas y violentas de México, con presencia transnacional y fuerte participación en el tráfico de cocaína y fentanilo hacia Estados Unidos.

La administración del presidente Donald J. Trump ha intensificado la presión sobre el gobierno mexicano para reforzar el combate contra el narcotráfico. Entre las medidas adoptadas se incluye la designación de varios cárteles como organizaciones terroristas, lo que amplió las herramientas legales y operativas disponibles para Washington.
El general de brigada estadounidense Maurizio Calabrese, quien dirige la nueva fuerza especial, explicó recientemente que el enfoque consiste en identificar redes completas de operación, no solo a líderes individuales. Según estimaciones citadas por autoridades militares, mientras los núcleos duros de los cárteles pueden estar compuestos por algunos cientos de miembros, existen hasta 250.000 colaboradores indirectos que facilitan el movimiento de drogas.

La estrategia estadounidense incluye una mayor integración interagencial para evitar esfuerzos dispersos y sincronizar capacidades de inteligencia, vigilancia y reconocimiento. También contempla una presencia militar más activa en la frontera y operativos marítimos contra embarcaciones sospechosas en el Caribe y el Pacífico.
Aunque el operativo en Jalisco desató reacciones violentas, incluyendo bloqueos carreteros y vehículos incendiados en varios estados, la cooperación bilateral evidencia un nivel de coordinación más profundo entre ambos países en materia de seguridad.
Analistas consideran que la caída de un líder de alto perfil no garantiza la desarticulación inmediata de una organización criminal compleja. Sin embargo, la participación estructurada de una fuerza interagencial estadounidense especializada en mapeo de redes puede marcar una nueva etapa en la lucha contra los cárteles.
El desarrollo de esta estrategia refleja un enfoque más robusto de Washington frente al narcotráfico transnacional, en un contexto donde el tráfico de fentanilo y otras drogas continúa siendo una prioridad de seguridad nacional para Estados Unidos.