Ecuador registró cinco nuevos asesinatos entre la noche del martes y la madrugada del miércoles en Guayaquil, Durán y Quito. La secuencia de ataques armados evidencia la persistente presión de las bandas delictivas sobre las principales ciudades del país. Las autoridades policiales desplegaron operativos de investigación en los escenarios de los crímenes.
Cuatro de los homicidios ocurrieron en la convulsa Zona 8, la región con mayor índice de muertes violentas del territorio ecuatoriano. Entre los caídos figuran el conductor de una tricimoto acribillado en Los Vergeles y un empleado de un asadero atacado en Sauces. En Durán, los agentes hallaron el cuerpo calcinado de un hombre abandonado en la vía pública.
Un cuarto homicidio en la zona metropolitana de Guayaquil completó una sangrienta jornada en la Costa ecuatoriana. Las unidades especializadas de la policía mantienen abiertas las diligencias para confirmar si los hechos corresponden a disputas territoriales. La violencia armada continúa afectando el desarrollo de la vida cotidiana.

En el sur de Quito, un ciudadano extranjero fue asesinado a tiros dentro de un local comercial por sicarios que se movilizaban en motocicleta. Durante el atentado otra persona resultó gravemente herida antes de que los agresores lograran darse a la fuga. La policía capitalina revisa las cámaras de seguridad para dar con los criminales.
La sucesión de ataques refleja la complejización del crimen organizado en los principales centros urbanos del país. En la capital, los atentados en locales públicos se han vuelto una preocupante modalidad en expansión durante los últimos meses. La proliferación delictiva mantiene bajo constante amenaza a la población civil.
Las distintas fiscalías locales procesarán de forma independiente los expedientes criminales recopilados durante la madrugada. El trabajo coordinado de los agentes buscará determinar las identidades de los ejecutores y los móviles de los crímenes. Las fuerzas de seguridad prometen reforzar los patrullajes preventivos.

La firmeza del Estado resultará determinante para desmantelar las redes criminales que azotan a la sociedad ecuatoriana. El combate directo contra las bandas delictivas permitirá devolver el orden público y la seguridad a las familias trabajadoras. La restitución de la ley continuará siendo la prioridad para garantizar la paz social.
(Con información de Infobae)