El Buró Federal de Investigaciones (FBI) desmanteló un centro clandestino de estafas cibernéticas en Ghana, en el marco de la "Operación Blackout". La incursión coordinada por las autoridades estadounidenses y locales resultó en la detención de más de 130 personas e identificó daños patrimoniales que superan los 10 millones de dólares contra ciudadanos norteamericanos, principalmente adultos mayores.
Durante el operativo en suelo africano, los agentes federales y las fuerzas de seguridad locales lograron rescatar a decenas de trabajadores de origen nigeriano que permanecían retenidos bajo esquemas de trata de personas, obligados a ejecutar las estafas telefónicas y virtuales. Asimismo, las autoridades incautaron más de 300 equipos informáticos y de telefonía, identificando de manera preliminar a 89 víctimas directas de este complejo redil de ciberdelincuencia.
La intervención en Ghana confirma las advertencias emitidas por la inteligencia estadounidense sobre la migración de las mafias de la ciberestafa, las cuales han expandido sus centros operativos desde el sudeste asiático y Medio Oriente hacia regiones del centro y subsahara de África. Esta acción se suma a la reciente desarticulación en Madagascar de 13 centros de fraude vinculados a sindicatos del crimen organizado chino, donde se procesaron más de 3.200 dispositivos electrónicos.
"La 'Operación Blackout' del FBI es nuestra histórica operación global de demolición de centros de estafa que desmantela recintos en todo el mundo que atacan a ciudadanos estadounidenses, principalmente adultos mayores. Aquellos que le roban a los estadounidenses ya no tienen refugio: este FBI los encontrará y los llevará ante la justicia", declaró Kash Patel, director del FBI.

Bajo la conducción de Patel, la "Operación Blackout" se consolidó como una iniciativa estratégica de alcance continental diseñada para neutralizar las redes internacionales de fraude financiero en su propia fuente de origen. Patel enfatizó que la agencia mantiene una posición de avanzada en territorio internacional para perseguir sin descanso a las redes delictivas que atentan contra la estabilidad económica de las familias estadounidenses.
Hasta la fecha, los balances globales de la "Operación Blackout" reportan la incautación de aproximadamente 17.000 millones de dólares en activos delictivos, cientos de arrestos y la liberación de miles de personas sometidas a trabajos forzados en estos recintos. En materia preventiva, las intervenciones del FBI han permitido advertir a más de 10.000 ciudadanos sobre fraudes en desarrollo, evitando pérdidas estimadas en 670 millones de dólares.
Las investigaciones en Ghana continúan abiertas y las autoridades prevén que la cifra total de víctimas e incautaciones aumente a medida que se procesen los datos contenidos en los dispositivos confiscados. El Gobierno de Estados Unidos ratificó que mantendrá la presión diplomática y policial en el extranjero para garantizar que ningún centro de crimen organizado funcione como refugio impune.
(Con información de Fox News)