El mandatario húngaro ha bloqueado la financiación a Kiev tras la interrupción del tránsito de crudo proveniente de Rusia, que afecta gravemente a Hungría y Eslovaquia. Orbán sostiene que "si no hay petróleo, no habrá dinero", acusando a Bruselas de priorizar los intereses de Ucrania sobre la seguridad energética de los Estados miembros.
Budapest denuncia que el corte del oleoducto es una maniobra política de Kiev para interferir en las elecciones legislativas húngaras del próximo 12 de abril. Mientras Ucrania alega daños técnicos que requieren tiempo de reparación, Orbán califica la mediación europea como una "comedia de teatro" y exige soluciones inmediatas para su país.

El líder húngaro, aliado estratégico de Moscú en el bloque, enfrenta un escenario electoral incierto donde las encuestas sugieren que podría perder el poder tras 16 años. Su campaña se ha centrado en la confrontación directa con Volodímir Zelenski y en la defensa de la soberanía nacional frente a las directrices de Bruselas.
Hungría y Eslovaquia mantienen una dependencia estructural de las fuentes de energía rusas, lo que las sitúa en una posición vulnerable ante los ataques a infraestructuras. Orbán advirtió que cuenta con "instrumentos" propios para actuar unilateralmente si la Unión Europea no logra garantizar el suministro de crudo a la región.
Zelenski ha respondido mediante una carta pública asegurando que se están realizando "todos los esfuerzos posibles" para reparar el oleoducto Druzhba tras el ataque sufrido. No obstante, el gobierno húngaro desconfía de estas explicaciones y mantiene el pulso financiero en Bruselas para proteger su estabilidad interna antes de los comicios.