Los mandatarios de Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Islandia y Canadá se reunieron en Oslo para establecer un frente común ante el incremento de la presencia militar rusa en el Polo Norte. Durante el encuentro, los jefes de Gobierno definieron a Rusia como la mayor amenaza física en la región, lo que ha impulsado la implementación de la iniciativa aliada "Centinela del Ártico" para garantizar una presencia permanente.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, fue enfático al señalar que "la mayor amenaza de seguridad física en el Ártico es Rusia", una postura que compartieron los líderes nórdicos tras años de monitorear la evolución del riesgo. Esta coordinación busca acelerar las inversiones conjuntas en capacidades militares y fortalecer los sistemas de vigilancia en un territorio que ha cobrado una relevancia estratégica crítica por el deshielo y las nuevas rutas comerciales.

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, reveló que la presión de Donald Trump por adquirir el control de Groenlandia cesó tras un acuerdo en Davos entre el presidente estadounidense y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. Según Frederiksen, "la situación de seguridad en el Ártico está cambiando", y bajo el nuevo acuerdo, la OTAN asumirá directamente la responsabilidad de garantizar la seguridad de la isla, alejando las pretensiones de compra de Washington.
Por su parte, el anfitrión noruego, Jonas Gahr Støre, advirtió que aunque Rusia es la amenaza inmediata, en el horizonte también aparece China, lo que obliga a los aliados a prepararse para un escenario de mayor complejidad geopolítica. Støre celebró que el Ártico esté ahora en el centro de atención de la OTAN, permitiendo que países como Islandia y Suecia coordinen maniobras conjuntas para asegurar la estabilidad de la región.
El primer ministro finlandés, Petteri Orpo, concluyó la cumbre destacando que la planificación y las maniobras militares bajo la misión "Centinela del Ártico" son pasos en la dirección correcta para proteger sus soberanías. Para Orpo, Rusia "seguirá siendo la mayor amenaza para los países nórdicos", lo que justifica una postura de defensa activa y una integración total de los recursos militares de los estados que conforman la frontera norte de la alianza.