Paraguay ha registrado una de las reducciones de pobreza más significativas de su historia reciente, consolidando un modelo de crecimiento basado en la producción, la inclusión y el fortalecimiento del sector rural. Según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE), unas 213.000 personas salieron de la pobreza entre 2024 y 2025, mientras que otras 81.000 dejaron la pobreza extrema.
El informe, basado en la Encuesta Permanente de Hogares Continua (EPHC), confirma una caída del 16% en la pobreza total, una cifra que marca un punto de inflexión en los indicadores sociales del país y posiciona a Paraguay como un caso destacado en la región.

Detrás de estos resultados hay un factor clave: la transformación del campo paraguayo a través de la tecnificación y el acceso a herramientas productivas. El ministro de Agricultura y Ganadería, Carlos Giménez, subrayó que más de 217 tractores fueron incorporados desde 2024, permitiendo que pequeños productores modernicen sus fincas y aumenten su productividad.
Este proceso no solo ha mejorado los ingresos rurales, sino que también está generando un fenómeno relevante: el retorno de jóvenes al campo. “Muchos jóvenes que antes emigraban hoy están regresando a las fincas familiares”, destacó Giménez, señalando un cambio estructural en las dinámicas sociales del país.
Los resultados reflejan además el impacto de una política pública articulada entre distintas instituciones del Estado, enfocada en el desarrollo productivo, la generación de empleo y la inclusión económica de las familias. El campo, históricamente relegado en muchas economías latinoamericanas, se consolida así como motor de crecimiento y cohesión social en Paraguay.
El presidente Santiago Peña calificó las cifras como “sin precedentes” y aseguró que el país avanza en la dirección correcta. Sin embargo, también dejó claro que el objetivo final aún no se ha alcanzado: “No estamos conformes, y no lo estaremos hasta que todos los paraguayos vivan con dignidad”.