En una decisión histórica que marca un precedente para toda Europa, el Parlamento luso ha aprobado una reforma integral que prohíbe los tratamientos de cambio de sexo en menores de edad y deroga la nefasta ley de autodeterminación de género vigente desde 2018. Esta medida, que ha contado con el respaldo de formaciones soberanistas como CHEGA, supone el fin de un experimento social que ponía en riesgo la salud de los más vulnerables. A partir de ahora, la identidad legal en Portugal dejará de ser una cuestión de "autopercepción" subjetiva para volver a fundamentarse en criterios clínicos y científicos rigurosos.
🇵🇹‼️ | El Parlamento de Portugal ha aprobado una reforma legislativa que prohíbe los tratamientos de cambio de sexo en menores de 18 años y deroga la ley de autodeterminación de género vigente desde 2018. La nueva normativa elimina la posibilidad de que la identidad legal se base… pic.twitter.com/eIyuJFTVPi
— UHN Plus (@UHN_Plus) March 21, 2026
Este giro es una victoria contra la imposición de agendas globales que pretenden desdibujar la realidad biológica. El punto central de la reforma es la prohibición estricta de bloqueadores de la pubertad y tratamientos hormonales cruzados en menores de 18 años. Los promotores de la ley han dicho que el Estado no puede amparar decisiones médicas irreversibles en individuos que aún no han alcanzado la madurez necesaria. Se trata de un acto de protección a la infancia frente a una industria que ha intentado patologizar las crisis de identidad propias de la adolescencia.
“La identidad legal debe basarse en la realidad clínica. No podemos permitir que decisiones que marcan de por vida a un niño se tomen sin el respaldo de la ciencia y el refuerzo del papel de la familia”, señalaron los defensores de la reforma durante el intenso debate parlamentario.
La nueva normativa no solo protege físicamente a los menores, sino que devuelve la autoridad a los padres, arrebatada por el intervencionismo estatal de los últimos años. Al restablecer el requisito médico para cualquier cambio registral, Portugal frena en seco la deriva de la "autodeterminación personal" sin filtros, un modelo que había convertido el registro civil en un trámite ideológico. Mientras los colectivos de izquierda y el lobby LGTB califican esto como un "retroceso", la realidad es que Portugal se alinea con el creciente consenso científico europeo que advierte sobre los peligros de las transiciones rápidas en menores de edad.
Portugal se une a países como Suecia, Finlandia y el Reino Unido, que ya han empezado a restringir estos tratamientos tras comprobar sus devastadores efectos a largo plazo. Con esta ley, el Parlamento portugués pone fin a un periodo de incertidumbre legal y médica, reafirmando que el bienestar de los niños está por encima de cualquier dogma de género.