En una operación relámpago las fuerzas de seguridad de Puerto Rico interceptaron este lunes 23 un cargamento de cocaína valorado en 12 millones de dólares. La intervención tuvo lugar frente a la costa norte, específicamente cerca de la ciudad de Río Grande, donde agentes detectaron una embarcación de 26 pies de eslora que navegaba de forma sospechosa y sin identificación. Tras una intensa persecución marítima, las autoridades lograron detener a tres sospechosos y asegurar más de 1.800 libras (unos 816 kilogramos) de estupefacientes.

Puerto Rico, por su condición de territorio estadounidense, ha sido históricamente asediado por cárteles que buscan usar la isla como puente hacia los Estados Unidos y Europa. Sin embargo, este último decomiso muestra que la frontera sur no está abierta para el crimen organizado. La ley y el orden prevalecerán frente a quienes pretenden lucrarse con el veneno que destruye las familias.
"Se trata de una de las mayores incautaciones en aguas puertorriqueñas de los últimos años. Las autoridades federales se harán cargo del caso para asegurar que los responsables enfrenten todo el peso de la justicia", informó la policía en un comunicado oficial.
Este golpe millonario es parte de una ofensiva sistemática que ha arrojado resultados notables en los últimos meses. Apenas en febrero, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) decomisó cocaína por valor de 1,7 millones de dólares oculta en un buque en San Juan. En enero, otra colaboración con la Guardia Costera permitió interceptar alijos valorados en 5 millones de dólares. La recurrencia de estas capturas (incluyendo una de casi 1.000 libras a finales del año pasado) evidencia que el cerco sobre las rutas del contrabando se está cerrando gracias a una mayor coordinación entre agencias locales y federales.
La geografía de Puerto Rico exige una vigilancia aérea y marítima constante para evitar que playas se conviertan en puertos libres para la delincuencia transnacional. Los tres detenidos en esta operación enfrentan ahora cargos federales que podrían acarrear décadas de prisión.