Las bolsas europeas saltaron cerca de un 4% tras el anuncio de un alto el fuego de dos semanas en Medio Oriente. El acuerdo alcanzado por Donald Trump alivió la tensión al abrir la puerta a la normalización del estrecho de Ormuz. El índice paneuropeo STOXX 600 registró una de sus mejores sesiones, reflejando la esperanza de los inversores en una desescalada bélica.
El crudo Brent se desplomó un 15%, situándose en torno a los 95 dólares por barril, su nivel más bajo tras semanas críticas. La noticia de que Irán garantizará el tránsito seguro de buques eliminó de inmediato el recargo por riesgo de guerra. Este descenso ofrece un respiro vital para la economía europea, que depende de las importaciones de energía de esa región.

Fráncfort lideró las ganancias con un alza del 4,6% en el DAX, mientras que el Ibex 35 español subió más de un 3%. En Londres, el FTSE 100 avanzó un 2,3% apoyado por la confianza en que los costos operativos industriales comenzarán a ceder. La reacción fue una respuesta directa al freno de los ataques contra infraestructura civil iraní ordenado por Washington.
Los sectores de turismo, banca e industria ganaron hasta un 7% al reducirse la presión inflacionaria. En cambio, las petroleras perdieron terreno ante el abaratamiento del crudo, arrastrando su índice sectorial un 4,2%. Esta rotación de carteras muestra que el mercado prioriza ahora el crecimiento económico sobre la especulación en materias primas energéticas.
Los analistas destacan que la tregua de 14 días permite al mundo evaluar los próximos pasos diplomáticos. A pesar de la euforia, advierten que la infraestructura dañada impedirá que los precios vuelvan pronto a niveles previos a la guerra. La fragilidad del pacto mantiene a los operadores atentos a cualquier novedad en las negociaciones de paz.
En los mercados agrícolas, los futuros del trigo en Chicago cayeron un 3% por el cese de hostilidades y mejores pronósticos climáticos. La distensión geopolítica también moderó la fortaleza del dólar, permitiendo que el euro recuperara terreno. Esta jornada marca un punto de inflexión donde el apetito por el riesgo ha regresado con fuerza a las plazas.
La posibilidad de recortes en las tasas de interés de EE. UU. vuelve a escena ante la menor presión del petróleo. El mercado espera que el alto el fuego desemboque en una solución permanente que asegure el flujo comercial global.