La reina Rania de Jordania encabezó la visita de Estado a la República Checa luciendo un conjunto de la firma Carolina Herrera. La monarca fue recibida en el Castillo de Praga por el presidente Petr Pavel y la primera dama Eva Pavlová. La consorte jordana causó sorpresa institucional al mantener puestas unas gafas de sol oscuras durante los saludos y posados oficiales.
La decisión de la consorte violó las normas no escritas de la cortesía diplomática y la etiqueta de las Casas Reales. El uso de cristales oscuros dificulta el contacto visual directo entre los representantes de los Estados soberanos en actos institucionales. Las imágenes posteriores mostraron a la soberana recorriendo la catedral de San Vito tras retirarse el accesorio del rostro.
La prensa internacional recordó que la soberana ya había generado comentarios por un hecho similar en el funeral del rey Harald de Noruega. En aquella ocasión solemne, celebrada el 9 de septiembre, la monarca jordana también cubrió su rostro frente a figuras como la reina Letizia y la princesa Victoria de Suecia. La recurrencia de este estilo personal marca una diferencia frente a los protocolos tradicionales.
El estilismo de la reina incluyó un bolso exclusivo de la firma Givenchy y calzado blanco diseñado por Christian Louboutin. La combinación cromática elegida para la jornada diplomática en Europa Central guardó similitudes con las selecciones habituales de la monarquía española. El recorrido oficial incluyó paradas estratégicas en jardines y monumentos históricos del complejo gubernamental checo.
Las delegaciones oficiales de Jordania y la República Checa continuarán con la agenda bilateral programada para los próximos días. La cobertura mediática mantendrá la atención sobre las actividades de la pareja real durante su gira institucional por el continente. Las normas de etiqueta diplomática seguirán siendo objeto de análisis por parte de los expertos en protocolo internacional.
(Con información de EFE)