Las fuerzas del régimen invasor ruso desencadenaron una nueva oleada de ataques contra diversas provincias de Ucrania, provocando la muerte de al menos ocho civiles y dejando a otros 37 heridos. El epicentro de la agresión se registró en la ciudad de Dnipró, donde un impacto directo con misiles balísticos destruyó la planta de la siderúrgica Interpipe, matando a cuatro de sus trabajadores e hiriendo a otros siete.
La empresa Interpipe, uno de los motores económicos del país enfocado en la fabricación de tubos de acero y componentes ferroviarios que genera empleo para unas 9.500 personas, se vio obligada a paralizar por completo sus operaciones. La agresión con misiles balísticos destruyó equipos de producción esenciales e infraestructura crítica. Paralelamente, la petrolera estatal Naftogaz denunció que al menos cinco misiles impactaron contra sus instalaciones en la región de Poltava, infligiendo daños irreversibles que han dejado la planta fuera de servicio permanentemente.
"Rusia atacó deliberadamente negocios, instalaciones agrícolas, almacenes, infraestructura ferroviaria, instalaciones energéticas y edificios residenciales", denunció el primer ministro de Ucrania, Serhí Koretski.

Según el reporte oficial de la Fuerza Aérea ucraniana, Moscú lanzó un contingente combinado que incluyó misiles antibuque Onyx, misiles balísticos Iskander-M/S-400 y de crucero Kalibr, junto a más de 200 drones de ataque. Aunque los sistemas defensivos lograron interceptar y neutralizar 186 objetivos aéreos, la metralla y los misiles que impactaron en tierra causaron muertes y víctimas adicionales en los óblasts de Járkov, Donetsk, Zaporiyia y Jersón, además de múltiples destrozos materiales en Kiev.
"La agresión rusa busca paralizar nuestro sector logístico y energético. Más de 21.000 usuarios se han quedado sin suministro eléctrico en la región de Kiev tras los daños a las redes de distribución", informó el Ministerio de Energía ucraniano.
Los recientes bombardeos consolidan la escalada del Kremlin contra la red ferroviaria e industrial de Ucrania, afectando rutas estratégicas de transporte de suministros e infraestructura cercana a las fronteras con Polonia y Moldavia. Equipos de rescate y bomberos desplegados en Zhitómir, Odesa y Kirovogrado debieron arriesgar sus vidas para apagar los incendios masivos en depósitos y centros de transporte, bajo la constante amenaza de nuevos bombardeos de las tropas de ocupación.
(Con información de The Kyiv Independent, DW y reportes del Gobierno de Ucrania)